Elvira Maluquer, viuda del pintor, presentó ayer en la Fundación Juan March las obras que reflejan el mirar del artista
LOURDES DURÁN. PALMA.
Con el "cor pres", recorría ayer Elvira Maluquer, por 47 años "compañera, amiga, esposa, confidente" del pintor Joan Hernández Pijuan, la exposición La distancia del dibujo. El Museu d´Art Espanyol Contemporani de la Fundación Juan March acoge en su sede una muestra montada con esmero de encaje. "Gracias a la comunión con Elvira, un lujo contar con ella", expresó Manuel Fontán, director del centro. Ciento sesenta y nueve obras sobre papel, entre las que destacan con especial presencia los 39 Iris de Pascua, el único elemento de la naturaleza que "Joan pintaba del natural", aclaró su viuda. Pintados como una celebración a las vacaciones de Semana Santa en la casa familiar de Folquer, los dibujó con lápiz o carboncillo, al principio, y después en gouache en azul. Esa suerte de letanía ritual que llegaba con el bostezo de la primavera le presenta al pintor catalán, fallecido en 2005. "Él vivía la naturaleza, intensamente, y siempre dijo que para pintar había que mirar. Pintaba de su recuerdo, de una manera meticulosa. Siempre citaba aquella frase de Paul Auster en la película Smoke, de Wayne Wang, de que todo puede cambiar si cambias un milímetro la perspectiva", señala Maluquer. La distancia del dibujo toma prestada una frase "muy certera" de Juan José Gómez Molina. Para ensalzar esta manera de pintar sobre el papel u hojas de cuaderno milimetrado. "A Joan le gustaba mucho el papel, que ocupó un lugar inolvidable, igual que la tela, sólo que con una ventaja, y es que el papel se podía romper con más facilidad. Para él, nunca fue menor su obra en papel. Existe la misma tensión en el dibujo y en la tela; yo creo que en esta exposición hay dibujos que son óleos". Hernández Pijuan, uno de los grandes en el arte español contemporáneo, dejó sus balbuceos en el grupo El Paso, sus inicios informalistas -"de ésta época salvó poca cosa"-, relata Elvira Maluquer que le vio romper muchísima obra por su alto nivel de autoexigencia, hasta alcanzar un lugar muy suyo. "Su obra es muy personal, y creo que dentro del panorama del arte español, fue muy independiente", subraya su viuda. "Revisitó, redescubrió, y en él los temas aparecen y desaparecen; revisitaba lo próximo", apuntó Valentín Roma, que ayer ofreció una conferencia sobre el pintor a propósito de La distancia del dibujo, al hilo de la inauguración de la misma, a la que asistieron también, el hijo menor de los Hernández Maluquer, y Javier Gomá, director de la Fundación Juan March. Vista antes en Cuenca, aquí "ha cambiado, estando las mismas obras; ¡hay mucho en Mallorca en esta exposición, fue un lugar tan importante para él... Estoy sobrecogida", confesó emocionada Elvira.
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