Talleres, exposiciones, música en directo, conferencias y miles de tebeos son protagonistas desde ayer y hasta el domingo de la primera edición de la Fira Còmic Nostrum
G. RODAS. PALMA.
Mallorca salda una antigua deuda con el cómic que se dibuja en la isla, premiado y reconocido en innumerables ocasiones en ferias tanto nacionales como internacionales, y lo hace a través de la Fira Còmic Nostrum, cuya primera edición se celebra en el patio de La Misericòrdia. Impulsada por el Consell, este encuentro que satisface a dibujantes y lectores y llena de esperanza a responsables de librerías especializadas, reúne desde ayer y hasta el próximo domingo a cerca de cincuenta expositores, acercará a destacados autores como Carlos Pacheco o Luis Bermejo y aborda interesantes temas como las historietas en la II República o el nuevo cómic gay. La Fira fue inaugurada ayer por la presidenta del Consell Francina Armengol, quien destacó en su discurso la "gran producción de cómics" que se da en Balears así como su poder como herramienta educativa, ya que "es otra forma de promover la lectura". En su primera jornada, Còmic Nostrum apostó por los escolares, ya que a lo largo de la mañana se desarrollaron diferentes actos dirigidos a los estudiantes, como un taller de cómic, impartido por el dibujante Alex Fito, o La tira més llarga, que contó con la participación de los alumnos allí presentes. "Una feria como esta es muy importante no solo para los profesionales, también para los lectores. A nosotros nos ayudará a mantener contactos, a interrelacionarnos", afirmó el dibujante y guionista Paco Díaz, quien animó a los ciudadanos a que visiten estos días La Misericòrdia. "Quien no conoce el mundo del cómic se pierde mundos muy ricos, toda una cultura popular muy singular, obras que son tan interesantes como las novelas más destacadas del momento". Historietas de hoy y de ayer, que nunca pasarán de moda, conviven en los expositores. En el de Gabriel Fornés, un "coleccionista compulsivo", se pueden encontrar piezas muy preciadas, números imposibles de Pulgarcito, el Capitán Trueno o Pecos Bill, una colección a la venta construida a base de "constancia y suerte". "La feria está bien, tiene categoría y clase, pero se podría ampliar a más días. El cómic ya es cultura, es algo más que un divertimento, es el reflejo de toda una época", argumentó Fornés. Los frikis, entendidos estos como aquellos seres "extraños, raros y con usos personales exclusivos", también son protagonistas de este encuentro. Juan Pardo es uno de ellos. Él es el responsable de F de Freak, tienda que hace menos de un año ha abierto sus puertas en Palma. En su expositor, el visitante puede adquirir todo tipo de cómic japonés, figuritas, colgantes, peluches o videojuegos. "Esta feria es genial", asegura Pardo. La Fira está coordinada por la Associació d´Amics i Víctimes del Còmic y es heredera de antiguos encuentros como las Setmanes de Còmic a Mallorca y la Fireta de Llibres i Tebeos Vells. Su representante, Joan Miquel Morey, valora el empujón que las instituciones han dado al cómic así como la presencia de "siete autores de reconocido prestigio" en la Fira, dos grandes estudiosos del cómic en España (Antonio Martín y Joan Navarro) y cuatro notables exposiciones.
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