los progenitores negaron el abandono y explicaron que se alternaban para jugar en el local
B. PALAU. PALMA.
Un juzgado de Palma juzgó ayer a unos padres acusados de un delito de abandono temporal de menor por presuntamente haber dejado encerrada en el coche durante varias horas a su hija de dos años mientras ellos estaban jugando en el bingo. La fiscal solicitó una pena de un año de prisión para cada uno al considerar que habían dejado abandonada en su vehículo a la pequeña, que aún no había cumplido los dos años de edad. Los progenitores negaron los hechos de forma rotunda aunque admitieron que estuvieron jugando en el Bingo Rosales, situado en la calle Manacor, en Palma.
Según la versión de la acusación, la menor pasó más de cuatro horas encerrada sola dentro de un coche con los seguros puestos y las ventanillas subidas. Los hechos ocurrieron el pasado 3 de noviembre de 2006, ya bien entrada la noche. Una persona que se percató de la situación alertó a la Policía aproximadamente a la una y veinte minutos de la madrugada. En seguida se movilizó una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía y los agentes descubrieron a una niña en el interior de un turismo, Seat Toledo, que estaba aparcado en una calle próxima al Bingo Rosales. "La menor estaba en el asiento de atrás. Cuando llegamos, estaba consciente, despierta, sentada y miraba por la ventanilla", declaró ayer uno de los policías ante el magistrado del juzgado de lo penal número 4 de Palma.
Completamente sola
El agente manifestó que mientras realizaban gestiones, pasaron 20 minutos o media hora y "la niña seguía allí sola". "Luego, se nos ocurrió la idea de avisar en el bingo y, por megafonía, pasaron la matrícula del coche. Poco después, salió el padre y nos dijo que la niña era suya. Abrió el coche y regresó al bingo a buscar a la madre", añadió el policía. "El padre nos dijo que cada cinco minutos salían para ver cómo estaba la niña. Y en el bingo nos comentaron que llevaban más de tres horas jugando los padres", explicó el funcionario.
La madre destacó que su hija "nunca estuvo sola en el vehículo". "Nos fuimos alternando con mi esposo para entrar en el bingo", detalló la procesada, quien reconoció haber entrado en el local a las ocho de la tarde, mientras que su marido lo hizo a las seis, tal y como quedó registrado en el establecimiento. "Fue cosa de segundos. La niña sólo se quedó sola un momento cuando él salió del bingo", agregó la sospechosa. La mujer mantuvo que habían venido a Palma desde Santanyí para comprar. Según su versión, fue a comprar a un supermercado, cenó con su pareja y la niña y luego la llevó al parque hasta las once de la noche. También admitió haber estado en el coche con su hija escuchando música y dibujando.
El padre también dijo que era mentira que la niña hubiera pasado varias horas encerrada en su coche. El hombre mantuvo que se turnaron para entrar en el bingo y que fue él quien llevó a la pequeña al parque. "No se quedó sola ni un momento", dijo el imputado, aunque también apuntó: "Sólo fueron cinco minutos y, al salir, ya encontré a la Policía".