MATÍAS VALLÉS
Tras el nombramiento de una ministra de Defensa, la equiparación de los sexos se perfeccionará cuando un hombre pueda desempeñar el cargo de ministro de Igualdad. De momento, la hija/o de Carme Chacón es el ser humano más joven que ha pasado revista al ejército español, triunfante desde Flandes a Perejil. Con esta iniciación uterina, algún día será teniente general con mando en un país asiático. No se entretendrá con soldaditos de plomo -los juguetes bélicos están prohibidos por el progresismo-, sino que le regalarán directamente un kalashnikov. En fin, los hombres nunca serán tan duros con las mujeres como ellas mismas. Fue Dolors Nadal, la candidata del PP por Barcelona, quien recriminó a Chacón que utilizara su embarazo como arma electoral, más temible que un lanzagranadas.
Hasta el circunspecto Zapatero tiene que haberse regodeado en la ironía de que sus generales se cuadren ante una mujer embarazada. Y por fuerza tiene que haber reforzado esa imagen con una carcajada llena de talante, ni Boadella le supera ya en acidez provocadora. La culminación de la pasión dinamitera del presidente ocurrirá cuando cree un ministerio de la Iglesia Católica, para colocar a una mujer al frente del mismo.
Chacón se militariza con la graduación de mujer joven embarazada. Al relegar a un cuarto lugar su condición de catalana, Zapatero también ha propiciado una revolución en el santoral de mitos a exorcizar. Desde la óptica feminista, no hay que resolver si una mujer puede ser ministra de Defensa -es evidente que sí, hasta un hombre puede desempeñar ese cargo-, sino si una feminista debe aceptar las responsabilidades de las guerras que matan a hijos, aunque ahora sean hijos de inmigrantes. Las monsergas sobre la Defensa como objetivo común democrático es una pálida excusa, cuando la mayoría de lectores de este artículo -empezando por Aznar y Zapatero- guerrearon en su juventud para no hacer el servicio de armas. Ningún sexo se resiste a la fascinación por los artefactos mortíferos, más seductores que el poder desarmado.