arte. la entrevista. Michael Kewenig / Abogado y galerista
´Palma no necesita una feria de arte en un aeropuerto como fue la de Art Colonia´
Junto a su esposa Jule regenta en Colonia una de las grandes galerías de arte contemporáneo que han extendido a Palma; en su nómina, Kounellis, Picabia, Mertz, Boltansky, Baselitz y otros
LOURDES DURÁN. PALMA.
Las virutas del humo envuelven las palabras de Michael Kewenig, un abogado en dimisión. Por amor. Al arte y a su esposa Jule -anteriormente, ella estuvo casada con el artista Markus Lüpertz-. Ambos son los francotiradores del arte contemporáneo de mayor calado que se ve en esta isla desde los últimos años. En el 2004 abrieron galería a imagen y semejanza de su prestigioso espacio en Colonia. Desmiente que sea un satélite. La división de trabajo funciona con precisión. Él, desde Colonia, y ella volcada en Palma. "La idea de Kewenig es como las parejas. A ambos nos gusta España, pero a la vez queremos asumir nuestras propias responsabilidades. Ella prefiere estar en Palma, y yo en Colonia: la distancia ayuda a la relación". Y al parecer al arte.
-¿Abrieron la galería de Palma como un satélite de Colonia? ¿Qué las distingue?
-Palma no es un satélite de Colonia. Kewenig es una misma galería. Funciona como un matrimonio.
-¿Bien avenido, de conveniencia?
-La distancia ayuda a mantener una buena relación y, desde luego, no es de conveniencia.
-¿Es, sin embargo su esposa, Jule, la que pone el ojo artístico?
-Soy abogado de oficio y cuando trabajaba como tal ayudaba en los negocios de la galería. El nivel de trabajo era tan absorbente que decidí quedarme de una manera definitiva y abandoné las leyes. De todos modos, yo ya había trabajado con anterioridad en distintas galerías. En cuanto al programa artístico, no hay una línea marcada estrictamente, ni una programación excluyente ni cerrada. No elegimos artistas por ser de uno u otro estilo, ni porque estén vivos o muertos. Nuestra programación es heterogénea, pero coherente. Hay artistas que nos convencen por su obra y otros, por su personalidad. Una galería trabaja tanto con el arte como con el artista.
-¿Podría poner un ejemplo de los artistas que les convencen por sus obras y otro del grupo que les seduce por su personalidad?
-Basculamos entre ambos conceptos. El arte contemporáneo no pesa como una patata sino que es un conjunto entre obra y personalidad del artista. Todo lo contrario que un gran coleccionista alemán que nunca quiso conocer a los artistas porque decía que si una artista era guapa y su obra mala, acababa convencido de que su arte no estaba tan mal. Eligió poner distancia.
-Algo que a ustedes, lógicamente, les está vetado.
-Por supuesto: con ellos viajas, comes, estás día a día y vas viendo cómo crece o no esa persona y su obra.
-Estoy convencida que los mecanismos de seducción entre ambos deben ser indispensables.
-¡Desde luego!
-¿Qué maquinaria empujó a que Art Colonia Palma no haya alcanzado ni su segundo año?
-Lamentablemente, era algo previsible. Fue una idea equivocada. Palma necesita otra cosa distinta a una feria de arte contemporáneo en un aeropuerto. Necesita verticalidad, no horizontalidad. Hace más de 25 años que hablando de este tema con un amigo, llegamos a la conclusión que aquí -en Balears- se debía hacer algo pequeño, muy disperso y si me apuras, elitista. Tanto Mallorca como Eivissa tienen un gran potencial, podrían hacer algo paralelo y, a la vez, distinto a la feria de Arco, en lugares como La Lonja o el Puerto, donde podían recalar yates de fin de semana que llegasen aquí incentivados por la feria. No debería haber más de 40 galerías en la feria. Yo creo que una feria en el aeropuerto de Palma no aporta nada.
-Ya veo que como otros galeristas de Colonia, es usted crítico con Art Colonia en Palma. Además, las aguas son turbulentas en la feria alemana.
-También ha influido. Lo de Palma fue una apuesta del anterior gerente que se encontró con la oposición de galeristas y que creyó que frente a problemas políticos en Alemania, ofrecer esta feria en Palma sería como lo que consiguió Basilea. ¡Pero Palma, no es Miami! No es tan glamurosa. Hay diecisiete ferias en el mundo, ¡son demasiadas! y acabarán comiéndose las unas a la otras. La de París se recuperó porque regresó al Grand Palais porque la gente quiere ir al centro de las ciudades.
-Pues Arco... ¿Qué piensa de que se prime a las galerías internacionales?
-No fuimos este año porque queríamos ver qué rumbo llevan y hacia dónde van. Es un error haber prescindido de las galerías que han sido el pilar de Arco, sobre todo, las españolas.
-¿Han sido bien acogidos en el gremio?
-En todo momento nos han apoyado personas como el galerista Ferran Cano, que nos ha presentado a periodistas y personas relacionadas con el arte. Mi problema es que Mallorca es muy alemana para mí. ¡No vuelo dos horas desde Alemania, para encontrarme mi país en la isla!