La iconografía rusa y los sueños sacros de Vladimir Galatsky pintan la Galería Minker
REDACCIÓN. PALMA.
Vladimir Galatsky (Moscú, 1929) asevera que pinta desde la música. Bach y Vivaldi son "sus preferidos" revela el artista. Sus transparentes cuadros, siempre luminosos y dibujados con una paleta colores sensibles, reposan ahora en la palmesana Galería Minker, ´santuario´ que los acogerá hasta el próximo 14 de mayo. La pintura de Galatsky evoca sueños sacros de historias bíblicas, que reinventa a golpe de surrealismo para hacerlos menos formales. También suscita recuerdos de la tradición iconográfica rusa. Sus formas, admite, son heredadas de Chagall, Klimt, Tiziano, Veronese o Rembrandt, creadores que le han ayudado a "encontrar" su estilo. Su obra, contraria a la concepción del arte que se tenía en la Unión Soviética en los años 60, le condenó a tener que emigrar. No pudo exponer en Moscú hasta 1995, treinta años después de su marcha. "Soy simplemente un artista", confiesa. "Prefiero evitar la política", asegura, mientras convierte sus tulipanes en símbolos de vida y amor.
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