G. RODAS. PALMA.
Uno de los dos aspirantes a la plaza de gerente del Teatre de Artà, Josuè Guasch, denuncia que el concurso convocado para este cargo se hizo "a medida de alguien", de "una enchufada", lo que le lleva a asegurar que es víctima de una "conspiración" y "un atropello". El agraviado estudia con su abogado interponer un contencioso administrativo por supuestas irregularidades y desea que la justicia aclare por qué el alcalde Rafael Gili dictó un decreto y decidió anular el examen, en el cual sacó la mejor nota -la otra persona suspendió-.
"No ha habido ningún tongo", afirmó ayer a este diario el batle Rafael Gili (Unió Mallorquina), quien entiende la postura de Guasch, "un señor que no tiene la culpa de nada". El problema, según el alcalde, está en la examinadora, que se tendría que haber "autoexcluído" al ser "vitalicia del patronato de la Fundació Teatre del Mar", un teatro "con el que no mantenemos buenas relaciones", apuntó sin querer entrar en detalles.
"Decidimos anular el examen precisamente para que no hubiera anomalías", precisó Gili, quien se queja de que "solo supe hasta unas horas antes de la prueba quién iba a ser la examinadora", persona que, paradójicamente, fue designada por el propio ayuntamiento.
Josuè Guasch recuerda que la anulación del examen "la tiene que pedir uno de los interesados y no el alcalde" y asegura que la enemistad entre ambos teatros -el de Artà y el del Molinar- "es falsa".
La plaza para la nueva gerencia del Teatre de Artà, cargo que ocupaba Maribel Sancho -la otra aspirante-, sigue vacante, aunque el alcalde anuncia que pronto se sabrá qué procedimiento seguirán para designar al elegido. "No sé si habrá concurso, quizá lo elija el patronato de la Fundació Teatre de Artà".
"Esta plaza la he ganado yo justamente y lucharé hasta el final, y creo que ganaré", expresa Guasch.