J. AMENGUAL DOLÇ. CAMPOS.
Amenazó, chispeó, pero no diluvió, y los centenares de personas que se acercaron un año más a la romería de Sant Blai pudieron disfrutar ayer de una de las jornadas de devoción y fiesta más emblemáticas de Mallorca.
El éxito de participación se constató bien temprano, a las nueve y media de la mañana, cuando algo más de medio millar de personas se acogió a la iniciativa Sant Blai sense fum, que promueve, en las diferentes ediciones, el uso de la bicicleta y las caminatas en los desplazamientos a la Església Rural de Sant Blai.
Poco a poco, los feligreses se acercaron al lugar de culto para participar de la celebración eucarística, acto central del programa y prólogo de toda una serie de actividades como juegos infantiles, paella de hermandad y baile popular. Precisamente en los momentos de preparación de la comida fue cuando se vivió uno de los instantes que más despertaron la curiosidad de los asistentes, que contemplaron, entre el regocijo y la perplejidad, cómo los cocineros preparaban una gigantesca paella de 40 kilos de arroz para unas 300 personas... Nada comparable, sin embargo, al fervoroso interés con que los campaners, santanyiners o saliners se acercaban al interior del templo medieval de Sant Blai para untarse el cuello con aceite bendito: pocas fueron las personas que marcharon del lugar sin embadurnase el cuello con el milagroso mejunje, que, según la tradición, es capaz de curar a los enfermos y evitar que los que están sanos caigan víctimas de algún tipo de infección no deseada.
El alcalde, satisfecho
Uno de los muchos vecinos de Campos que no quisieron perderse la cita fue el alcalde, Guillem Ginard (UM), quien se congratuló del buen tiempo, aunque reconoció que la asistencia hubiese sido mayor "si la estabilidad del tiempo lo hubiese permitido". "Lo cierto es que esta celebración, que es una de las más queridas por los campaners, sólo cae en domingo una vez cada siete años, circunstancia que debería hacerla mucho más atractiva", subrayó.
En cualquier caso, Ginard se mostró satisfecho tanto con la jornada de ayer como con la del sábado de disfraces -"todo un éxito de participación", puntualizó-, y recordó el excelente trabajo de la Associació d´Amics de Sant Blai en el mantenimiento del Oratorio.