´El Pensador´ de Rodin y los burgueses de Calais se exponen en el Born
La búsqueda de la verdad que el escultor francés realiza a través del desnudo es el nexo de unión de las obras seleccionadas
Las autoridades, bajo la mirada ausente de ´El Pensador´. Foto: M. M.
MATEU CUART. PALMA.
En el centro del Born, punto de encuentros y desencuentros, idas y vueltas, esperas y retrasos, se yergue desde anoche El Pensador sobre una peana de unos dos metros de altura desde la que toma el pulso a una sociedad en taquicardia. Es una de las siete piezas del escultor francés Auguste Rodin traídas por la Fundación La Caixa hasta el centro de Palma y desde el parisino Musée Rodin, con una historia que su director, Dominique Viéville, desveló anoche durante la inauguración, a la que asistieron, entre otros, Ramon Socías, Bàrbara Galmés, Francesc Fiol, Miquel Nadal y Joan Carles Gomis, además del presidente de la Obra Social, Josep Francesc Conrado de Villalonga, y la concejala de Cultura del ayuntamiento, Nanda Ramon, encargados de descubrir la escultura más popular del escultor francés. No es la obra original de Rodin, que apenas sobrepasaba los 70 centímetros, la que otea la urbe desafiando al invierno, porque las ediciones de bronce no estaban hasta 1967 limitadas en Francia. Con todo, aseguró anoche Viéville, "lo importante es la idea, la concepción, lo que expresaba", que tampoco era en sus orígenes lo que se le atribuye en la actualidad. "El Pensador original fue concebido para estar en lo alto de La Porte de l´Enfer y era la representación de Dante, el poeta y la figura del creador". Con él, pero en esta ocasión casi a ras de suelo por voluntad expresa de su creador, que quería que el visitante los sintiera próximos, se encuentran en zigzag seis estudios de cinco de los prohombres que conforman el Monument als burgesos de Calais, expuesto en los jardines del Musée Rodin y que reproduce a los individuos que, en la guerra de los Cien Años, aceptaron sacrificar sus vidas para salvar Calais. Cuerpos de jóvenes vigorosos y viejos encorvados, unos vestidos y otros desnudos, se alternan en la muestra, que se mantendrá hasta el 27 de enero. Son el resultado de un trabajo minucioso "en busca del gesto y la expresión precisa", realizado por un artista que, para Viéville, "busca la verdad a través de la realidad del cuerpo y del desnudo", con una ingente dosis de expresividad como nexo de unión. "Además, hay aspectos de su obra que se aprecian menos con este tipo de esculturas, como un trabajo permanente de conjunción", explicó el director sobre otro de los rasgos de modernidad de Rodin, cuyas obras más célebres pueden conocer ahora quienes no aprovecharon su anterior visita a la Fundació.
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