Los mundos de JB-JB pueblan el Centre Cultural Pelaires
El espacio acoge desde hoy ´El otro´ Joseph Beuys-Joan Brossa en un "diálogo" que enfatiza su "aspecto renovador"
Una de las instalaciones de Joan Brossa que se exponen en Pelaires. Foto: Sebastià Llompart.
LOURDES DURÁN. PALMA.
Desde Krefeld al barcelonés barrio de Sant Gervasi pudo haberse establecido una corriente sísmica en el mundo del arte. En la ciudad alemana llegó al mundo Joseph Beuys y con él, el aceite necesario para engrasar la dinamo del arte contemporáneo. En la ciudad catalana nació Joan Brossa, un forjador de magia que puso el arte patas arriba con sus constantes ironías. No se conocieron, ni hubo intentos. ¿Qué ha propiciado que el Centre Cultural Contemporani Pelaires proponga desde hoy un ensamblaje entre dos trayectorias que nunca se encontraron? "Creo que tenían mucho en común. Ambos fueron más allá en el mundo del arte contemporáneo", justificó Frederic Pinya, que admitió haber empleado dos años en poder poner en marcha una exposición que han bautizado El otro. Si bien la obra de Brossa es más conocida del aficionado mallorquín por haber sido protagonista de alguna importante individual en la Fundació Miró, la del forjador del Movimiento Fluxus se ha visto a cuenta gotas. En Pelaires, el fondo expositivo lo constituyen piezas de coleccionistas privados, incluidas algunas de propiedad de la galería. Prácticamente todas están a la venta.
Ser artista
Con este lema, Beuys bajó el arte del altar y le sirvió para relativizar su supuesta trascendencia. Para el artista alemán, toda obra era efímera. Salvado de una más que probable muerte, tras su accidente en avión, al ser rescatado por unos tártaros que gracias a la aplicación de grasa animal y la cubrición con fieltro le salvaron, estás materias le serían consustanciales a algunas de sus instalaciones. En la Pelaires se puede ver una conmovedora pieza con semejante sesgo. Agitador desde sus clases en la universidad, no escapó a la tentación de mejorar el mundo a través de la política al presentarse por Los Verdes en las elecciones al Parlamento Europeo. Con una liebre entabló conversaciones sin posible traducción. Y no precisamente una liebre surgía de la chistera creativa de Joan Brossa sino objetos encontrados que él reconvertía en poesía visual. Al igual que Beuys, fue un beligerante contra el sistema establecido. Los dos hicieron poesía con distintos mimbres, aunque el espíritu dadá anidó en ambos. Uno se sirvió de la distancia corta en pequeños objetos y el otro, en golpes de efecto como encerrarse veinticuatro horas en una caja de naranjas. "En mi opinión, hay un mensaje más allá de la broma", señaló Pinya. Por su parte, Pep Pinya, incidió en que "en las obras de ambos, a diferencia de la pintura, has de poner el cerebro en marcha". La muestra se inaugura hoy a las 20.00 horas en el Centre Cultural Contemporani Pelaires y estará abierta hasta marzo.
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de diariodemallorca.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.