I. MOURE. CALVIÀ.
Uno de los proyectos urbanísticos que más rechazo ha generado en la isla en los últimos tiempos en la órbita de los partidos de izquierdas y movimientos ecologistas y vecinales ha echado a andar. Los trabajos para ampliar las instalaciones de Port Adriano, en la localidad de El Toro (Calvià), comenzaron el pasado mes de octubre, tal y como se anunció en verano, según han confirmado fuentes de la empresa concesionaria, Ocibar.
En el día a día de Port Adriano ya es posible observar el trajín de operarios y de camiones de carga. El motivo de que no comenzasen antes las obras hay que buscarlo en la existencia de una ordenanza municipal que prohíbe la realización de obras en primera línea durante el verano, a fin de no perjudicar la actividad turística en el municipio. La fisonomía de este punto concreto de la costa de El Toro -un núcleo eminentemente residencial- quedará modificada de forma sustancial cuando se acaben estos trabajos de reforma.
Como ya se adelantó en su día, el plan de remodelación incluye la construcción de un nuevo dique que ganará terreno al mar y que se destinará principalmente al amarre de embarcaciones de gran eslora, de entre 18 y 60 metros. Así, el puerto deportivo tendrá 82 nuevos amarres, lo que hará que el total de plazas disponible ascienda a 480.
Junto a los actuales bares y restaurantes, se crearán nuevas zonas comerciales y de equipamientos varios. La inversión para la ejecución del proyecto podría rondar los 40 millones de euros.
El proyecto de crecimiento de las instalaciones portuarias -que cuenta con el aval de Gobierno central, Govern y ayuntamiento de Calvià- ha encontrado desde el primer momento una firme oposición entre diferentes sectores de la sociedad mallorquina y calvianera, por considerar que tendrá un fuerte impacto medioambiental. Sobre todo, en las ricas y extensas praderas de posidonia que hay en la zona, pero también en la pequeña playa que hay al lado del puerto deportivo. Al proyecto de ampliación se han opuesto desde el ámbito político el Bloc y el PSOE de Calvià. Entidades como el GOB también han expresado su rechazo. La asociación calvianera SOS Can Vairet reclamó al Govern que suspendiese la obra, al igual que hizo con Son Espases.