entrevista
´Si se desenchufa, la obra digital muere´
Bernat Sansó lleva una década viviendo y pintando en París. El Casal Solleric expone una retrospectiva de su singladura que podrá visitarse hasta día 11 de este mes
 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Bernat Sansó pintó este grafiti usando un pedazo de carbón.  
 MULTIMEDIA
M. ELENA VALLÉS. PALMA. Bernat Sansó (Felanitx, 1963) rompe a toser como un artista fetén que se hospeda libremente en la eterna adolescencia. El motor de su trabajo recae en la rebeldía y el riesgo incómodo de mantener una situación laboral inestable. Rechaza por sistema la sumisión que impone el tigre capitalista del titánico mercado. "Es mi elección como artista y por ello ante un lienzo en blanco opto por el camino drástico y no por la facilidad de las modas que engordan de modo factible la cuenta corriente".
Hace 10 años que reside en París y continuará en la Ciudad de la Luz mientras pueda. En el año 97 expuso en FIAC, una feria de arte contemporáneo, y a partir de entonces estableció allí su estudio para pintar. Reconoce que de la capital francesa le embelesó "la gran cantidad de pensamiento que había allí agolpado", haciendo cola para que los artistas le prestaran atención. De todos modos, ha optado por no resquebrajar sus vínculos con Mallorca por lo que va y viene asiduamente (en 2003 partició en la primera muestra Art Report organizada por DIARIO de MALLORCA).
A partir de su exposición Lliure, del año 94, los críticos le tildaron como un artista plástico que había encontrado definitivamente una voz propia. A partir de entonces, no ha cesado de pasear su trabajo por París, Italia, Mallorca e incluso ARCO. En estos momentos, expone en el Casal Solleric Ateliers à Paris, que podrá visitarse hasta el 11 de noviembre, una muestra compuesta por una veintena de obras que comprenden una etapa de creación de 10 años: de 1997 a 2007.
Los expertos comentan que su obra se desarrolló bajo la influencia magistral de Miquel Barceló. Pero Sansó tiene algo que alegar al respecto: "No es cierto porque en el año 81 yo ya pintaba también. Lo que es innegable es su impronta en todas las artes plásticas de la isla".
Una parte primordial de su trabajo es el espectador. Le va lanzando órdagos estimulantes para que reflexione sobre la sociedad que le rodea y las manipulaciones a las que le tiene sometido. A posteriori, le complace comprobar los efectos: "El día de la Nit de l´art, en que se inauguró esta muestra en el Solleric, me sirvió mucho para cotejar la reacción del público ante mis obras". Emplazó oídos y ojos sobre los corrillos de curiosos y le satisfizo la eficiencia de algunos de sus trabajos. "Siempre me ha interesado ofrecer mucha información al receptor sin que se dé cuenta", apunta, "y hay que chequear que se percibe".
Sansó trabaja a partir de referentes y símbolos archiconocidos en la Historia del arte. Parte del paisaje natural, de los árboles y de los peces. Aunque también se centra en diferentes partes del cuerpo humano (como los brazos) para aportarles un significado profundo. "Todos estos signos son un pretexto para desplegarle al espectador todo mi discurso". No pretende cosechar obras hoscas, sino que trata de crear una ambientación tranquila para que huelgue la reflexión del receptor.
Sus composiciones parten de una misma génesis: los avatares y problemas que acechan la era contemporánea. A pesar de imprimir en todo su arte un discurso en apariencia pesimista sobre el mundo, cree fehacientemente que la suya es una obra completamente optimista.
En gran parte de esta exposición, formada por "pequeñas gotas" de anteriores muestras, el felanitxer construye toda una simbología del árbol, en cuyo tronco se hallaría el pensamiento del ser humano. "El árbol es un símbolo del universo, un espejo de éste, y los seres humanos sólo podemos observar un ínfimo reflejo. Nos quedamos en la mitad, en el tallo. Por ello, debemos preguntarnos: ´¿Qué hay detrás de ello realmente?´", puntúa el pintor en su discurso.
El creador cree que muchos artistas se han volcado demasiado en las nuevas tecnologías sin pensar en las consecuencias. "Basta con desenchufar el ordenador y la obra ya no existe". Él prefiere un trozo de carbón, que puede encontrar en el suelo, para sus trazos que "dan con la esencia", porque Sansó es un férreo creyente y gurú de la materialidad del arte.
COMPARTIR
 


  HEMEROTECA
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  DIARIO DE MALLORCA |  LOCALIZACIÓN |  REDACCIÓN |  SUSCRIPTORES     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
diariodemallorca.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de diariodemallorca.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 
  Aviso legal
  
Otras publicaciones del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  | La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | El Boletín  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review