EFE. PARÍS.
El ministro francés de Ecología, Jean-Louis Borloo, anunció ayer que "salvo por razones de seguridad, no aumentaremos de forma significativa las capacidades viales ni aeroportuarias", en beneficio de otras infraestructuras que se consideran menos dañinas para el medio ambiente, en particular el ferrocarril.
Afirmó también que se sacarán los camiones de los grandes ejes y se los colocará en trenes, para lo cual se van a lanzar dos grandes líneas de transporte de mercancías entre el norte y el sureste, y entre el norte y el suroeste de Francia, que deberán estar listas en tres años.
Una muestra de esa apuesta por el transporte público y por las infraestructuras ferroviarias son los planes de Borloo para construir 1.500 kilómetros de tranvía fuera de la región de París, frente a los 329 kilómetros existentes actualmente, con un costo programado de 17.000 millones de euros, de los que 4.000 millones los aportará el Estado.
También anunció la creación de una "ecotasa" para los camiones que circulen por las carreteras del país, aunque no los que lo hagan por las autopistas de peaje.
Borloo señaló que esta medida había sido aprobada en la mesa redonda dedicada a los transportes en el proceso de concertación para definir la política medioambiental del país que concluye hoy con un discurso del presidente francés, Nicolas Sarkozy.