entrevista. Luis Gordillo, artista.
´Me hago autopsias muy profundas´
El último Premio Velázquez de las Artes Plásticas fue una estrella que brilló con luz propia en la pasada Nit de l´Art. A los 73 años, el reconocido artista sevillano confiesa haber aprendido a valorarse tal como se merece
CARLES MULET. PALMA.
Le costará a Luis Gordillo olvidar este 2007.
A pesar de todo lo vivido antes, que no es poco. Galardonado con la VI edición del Premio Velázquez de Artes Plásticas en reconocimiento a su trayectoria artística, el sevillano ha visto cumplido otro de sus sueños: el Reina Sofía albergará hasta el próximo 15 de octubre una exposición retrospectiva, que el mismo ha comisariado, y que le ha costado dos años de trabajo. La Galería Maior le invitó a la Nit de l´Art palmesana. Su obra reciente, por tercera vez, viste sus paredes estos días.
-Referente. Imprescindible. Incluso genio. ¿Se lo ha llegado a creer?
-La verdad es que últimamente he empezado a hacerlo. Me ha llegado una seguridad que no había experimentado antes, tal vez porque siempre he sido un juez muy exigente con mi obra. Hasta límites muy duros. Una persona consciente de sus debilidades. Ahora cada vez dudo menos.
-Se sentirá ahora más presionado.
-Cada persona digiere el reconocimiento de una manera distinta. Depende de cómo llegue. En mi caso ha sido poco a poco, gota a gota. Creo que ha sido positivo que fuera así. Si el éxito te llega joven puede ser algo peligroso, puede traducirse en un bloqueo, en ver como tu campo de acción se reduce.
-No se cansa usted de repetir que su obra no es abstracta. Viéndola, a uno le cuesta creer sus palabras.
-Es que para mí todo lo abstracto es algo real. Cualquier signo. En mi obra se confunde la abstracto con lo figurativo. No es ni una cosa ni la otra. Van unidas. Es diferente, por ejemplo, en autores como Mondrian y Palazuelos. Su abstracción es fruto de la investigación, del estudio. Es premeditada. En mi caso no es así.
-¿Que hay de común en tantos años de Luis Gordillo, en tantas obras?
-La relación existente entre su informalismo y mi racionalidad. Me gusta establecer una comunicación muy directa con mis cuadros. Instintiva, gestual. Casi erótica. Pero también necesito saber cómo he llegado a ella, porqué se ha gestado así el cuadro y no de otra manera. En este sentido soy muy obsesivo con el orden. Me hago autopsias muy profundas a mí mismo. Fotografío cada rincón de la obra. Busco en ella elementos nuevos, puntos de partida para la siguiente.
-¿Tiene cabida el azar en su estudio?
-Sin duda es un elemento muy importante en el arte. Si uno se lo piensa mucho, al final la obra no escapa de lo racional. El azar amplía las posibilidades de manera infinita. También le digo que del mismo modo que pienso que es algo fundamental, creo que hay que saber estudiarlo. Investigarlo en la medida de lo posible para tratar de descubrir sus procesos.
-¿Le resulta complicado poner el punto final a un cuadro?
-Con la obra pequeña, con el papel, es mucho más fácil, desde luego. Es un juego mucho más espontáneo. Con los cuadros grandes es necesario pasar un tiempo con ellos. Convivir. Dejarlos para luego volver. Trabajar con varios a la vez. Llegado un momento te das cuenta que llevas un tiempo sin tocarlos.
-¿Cree que los críticos le entienden?
-El lenguaje de los artistas es más fácil de lo que se cree. No hay tantos caminos y el buen crítico los conoce. Para ellos no es difícil. También es cierto que el arte es muy complejo, que está abierto a interpretaciones. En este sentido he leído críticas que me han mostrado puntos de vista nuevos. También es cierto que he leído muchas tonterías y textos de los que no entendía la mitad de las cosas. Incluso en catálogos de mi obra.
-¿Le han tratado bien?
-Si. He tenido mucha suerte, aunque últimamente he recibido algunas críticas más duras.
-¿Art Colonia Palma?
-Por qué no. Me parece un buen sitio para traer la feria. Por el enorme turismo que recibe la ciudad, por ejemplo. O por la alta capacidad adquisitiva que hay.
-¿Entiende la preocupación desde ARCO?
-ARCO es una feria muy potente, muy asentada. Será difícil que pierda su sitio.
-¿Qué opina sobre la polémica reducción de galerías españolas en la feria madrileña?
-Han echado muchas galerías que creo que deberían estar presentes. Se corre el riesgo de que la feria pierda su carácter nacional y ARCO debe ser una feria española. Las galerías extranjeras ayudan a subir el nivel, claro, pero se caerá en un absurdo si éstas relegan a las españolas a una clara minoría.
-¿Complejo de inferioridad, tal vez?
-España lo tiene. También en el ámbito artístico. Pienso que el nivel del arte español es equiparable a cualquier otro. Tal vez falten dos o tres figuras, nombres como Tàpies o Chillida. Y también hace falta engrasar un poco mejor la maquinaría del márketing.
-¿Quién compra arte?
-Algunos que quieren presumir con una firma. Otros que han visto una buena inversión. Y también algunos a los que les gusta de verdad lo que compra. Éste es un mercado muy confuso, con trampas muy sabidas.
-Un consejo de maestro, para el que está empezando.
- ¡Que huya rápidamente!. Los elegidos son muy pocos y se sufre mucho. Cuando uno es malo es todo más fácil. Te lo dicen y se acabó. El problema es cuando generas dudas. Es horroroso.
-En 1958 llegó al París de los artistas. Le pido tan sólo un recuerdo.
-La infinita tristeza que me invadía cada vez que el tren que me llevaba hasta allí llegaba al País Vasco. La sensación de destierro que la lluvia y las brumas de aquellos montes me provocaba.
-¿Cómo pintaría Palma?
-Con colores muy dulces, como es aquí el ambiente, que casi se puede comer y beber. Es un sitio muy agradable, la verdad es que no me importaría vivir aquí.