LOURDES DURÁN. PALMA.
Una beca Erasmus la trajo a España siete años atrás. Susanne Wehmer ya no ha regresado a su país natal, Alemania. Ahora vive en Barcelona. Por vez primera expone en Palma, en la galería Ferran Cano, donde presenta desde hoy una muestra amplia de su versatilidad en el uso de los lenguajes.
"Busco la ambigüedad en todo lo que hago. No me gusta clasificarme ni que me encasillen", afirma rotunda.
Internet la alimenta de un sin fin de imágenes que ella guarda como un banco de datos que luego utiliza para servirse de ellas como modelos. Sus pinturas están en el límite del hiperrealismo, que en su caso queda enfatizado por un empleo singular y original del soporte. Wehmer usa el bastidor clásico al que coloca una superficie de metacrilato y en sus últimas pinturas aluminio.
"Al principio pintaba sobre tela a la que aplicaba una gran cantidad de látex que luego lijaba hasta dejar una superficie muy lisa. Cuando descubrí el metacrilato, descansé. Ahora utilizo aluminio", explica.
Sin embargo la pintura "me ha cansado". Por eso, y tras el aprendizaje en talleres de patronaje y d de vídeo creación, Susanne Wehmer no ha dudado en experimentar con la ropa y los vídeos. No comercializa sus diseños "porque son tantas las horas que me ocupan que no podría rentabilizarlos". En el Amazonas se llevó sus modelos y ahí realizó una especie de "performance".
"En mi trabajo existe el azar combinado con un proceso muy minucioso porque en un mundo tan globalizado, donde todo se vende ya hecho, a mí me gusta meter la mano; trabajar en cosas que se pueden tocar. Me parece importante producir objetos", explica quien también crea muebles que pinta.
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