LOURDES DURÁN. PALMA.
Luis Cruz Hernández fue uno de los primeros artistas españoles seleccionados para participar en la selectiva Bienal de Sao Paulo. Eran los años setenta, concretamente el 76. Dos años después se seleccionaría a Barceló. Desde aquel momento, el galerista Ferran Cano fichó al artista de Valladolid. Hoy regresa con Cromos, en un juego de palabras del color y del coleccionar estampitas. Abunda el collage sobre el collage pictórico. la novedad, la inclusión de sus dibujos.
"No había hecho dibujos y en esta ocasión me he decidido a incluirlos en las telas por utilidad, porque encajaban en esta nueva etapa en que regreso a la figuración", explica Cruz Hernández.
Una serie de papeles comprados en una fábrica de París, muy seleccionados y que dan una pátina muy setenta, contrastan con dibujos de grafito clásicos, fotografías digitalizadas e impreas sobre la tela y la propia pintura. Hay cierta nostalgia.
"Sí la hay porque me he servido de fotografías adquiridas en rastrillos que son antiguas y que otorgan un aire de manual de enciclopedia infantil que modifica el resultado", comenta.
Su intención no es contar una historia a los demás, "me la cuento a mí", sino que el espectador se la haga suya. Lo que mueve la obra de Cruz Martínez es "la duda", de ahí que explore en distintas técnicas, lenguajes. Y, desde luego, "el juego, fundamental porque si al hacer algo no me divierto, deja de interesarme".
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