100 años en 100 historias (1916-2016)

Reus, el gol que dio la vuelta al mundo

10.01.2016 | 02:01
Ramón Reus posa para este reportaje en una portería de Son Moix.

Portero goleador. "Había un gran grupo humano, y en mi caso pude aportar mi particular granito de arena en el resurgir del Mallorca", dice el actual presidente de la Asociación Empresarial de Alquiler de Vehículos de Baleares, Ramón Reus Llobera (Palma, 1955), cuyo gol en Córdoba en 1983 figura en la historia de la entidad rojilla.

Ramón Reus fue portero, en la década de los ochenta, del Mallorca y pasó a la historia del club rojillo por el gol que marcó en 1983 en el campo del Córdoba, un tanto que dio la vuelta al mundo.

Llegó del Baleares. Fichado en la temporada 1979-80 del Atlético Baleares de Jeroni Petro por 500.000 pesetas de la época, Reus aterrizaba en un Real Mallorca presidido por Miguel Contestí y que meses antes había protagonizado el primer encierro de jugadores del fútbol español, y que casi provocó la desaparición del club.

En su primera temporada, que coincidía con la creación del grupo balear de Tercera División lo jugó todo salvo un partido (lo hizo su suplente, Paco Gabaldón). Con un equipo en principio para 'andar por casa' –en el que se juntaron futbolistas como Rafa Gallardo, Jaume Bauzà, Toni Campoy, Andreu Mir, Juan Antonio Pacheco, Braulio Pulido, Javier Lizoain o Salva Iriarte, entre otros– y de la mano primero de Andreu Quetglas 'Moixet' y posteriormente Antonio Oviedo, el equipo rojillo subió a Segunda B en dura disputa con el Poblense de Roberto Álvarez, y en el que militaba por aquel entonces un jovencísimo Damià Amer.

De titular a suplente. Ya en Segunda División B, comenzó jugando Reus hasta que aterrizó en la isla Quim Ferrer, portero que llegó cedido del Barça B y que a partir de la cuarta jornada pasó a la titularidad. "No sé si por decisión del club o del entrenador, aunque la verdad es que era un gran portero", recuerda Reus. Un tema frustrante, sin embargo, para él, ya que pasó a la suplencia siendo el Real Mallorca líder de la categoría en un equipo en el que rompía moldes Paco Bonet, cedido por el Elche al realizar el servicio militar en la isla. "Fue el jugador clave, ya lo conocía de mi etapa en el Baleares. Era un futbolista que lo hacía todo y bien, y sin duda estaba en otro nivel. Se puede decir que él solo nos subió a Segunda", afirma nuestro protagonista.

Tras el ascenso, su tercera campaña en el Mallorca fue igual de gris que en la anterior en cuanto a protagonismo, jugando en tan solo tres ocasiones. Antonio Oviedo fue cesado a mediados de temporada, aterrizando en la isla un nombre propio que será clave en esta historia: el técnico galo Lucien Muller.

Jerez, punto de inflexión. Ya con Muller de inicio arrancó la cuarta temporada de Ramón Reus en el Mallorca. La del ascenso. Un salto de categoría que se empezó a fraguar... en Jerez de la Frontera. Frente al conjunto andaluz, el Mallorca –en zona de nadie por aquel entonces– perdía al descanso por 2-0. Y aquí, Reus desvela un secreto de alcoba: "Tras llegar a vestuarios, Lucien Muller nos dijo que teníamos que dar el do de pecho, porque si no le iban a echar. Así, tal cual". El resultado: remontada con diez jugadores por expulsión de Javi López, 2-3 final y el inicio del despegue hacia la Primera División del Mallorca.

En esta época seguía siendo Reus suplente de Mariano Tirapu, titular bajo las órdenes del técnico alsaciano. Pero, en un momento dado, Muller –que no se casaba con nadie– decidió darle la alternativa a nuestro protagonista tras la lesion del navarro en el tendón de aquiles. "Muller me reconoció antes del partido que yo tenía que hacer una buena actuación ya que jugaba en Córdoba por encima de la presión de la directiva, que quería que lo hiciese García Mallo (al que se fichó deprisa y corriendo para cubrir la baja de Tirapu)", confiesa Reus a Diario de Mallorca. De hecho, cree que su gol al equipo cordobés "fue como un castigo para aquellos directivos que presionaron a Lucien Muller para que yo no jugase".

El gol más visto de la época. Hoy en día se hubiese hecho millonario con los derechos de imagen de su gol. En aquel entonces, no se estilaba pagarlos. Hablamos del 24 de abril de 1983, de un Córdoba–Mallorca jugado en el antiguo Arcángel prácticamente en familia pese a que los locales consumían su último cartucho para eludir el descenso. El partido acabó 0-3. El guarismo fue lo de menos. Lo importante llegó en  el minuto 72: "Vi a nuestro delantero Sergio Nichiporuk solo con su par. Decidí pegarle fuerte al balón, a ver si llegaba y marcaba. La sorpresa fue que quien batió al portero local, Borja, fui yo".

Nichiporuk molestó la acción del portero tras el bote vivo del balón. El viento y el césped mojado hicieron el resto y el esférico sobrepasó la posición del cancerbero cordobés –hijo del mítico jugador verdiblanco Becerra–, alojándose el balón en el fondo de las mallas pese a las protestas del joven arquero local de 20 años.

El balón estaba en juego en el momento del centro-chut de Reus, por lo que el gol era válido. Su tanto dio la vuelta al mundo, siendo protagonista de los principales rotativos deportivos nacionales de información general, así como de programas radiofónicos y diversas televisiones –tanto en TVE como en otras del extranjero–, por lo que la semana posterior al gol fue "agitada" para Ramón Reus, pegado al teléfono día tras día.

Ascenso y adiós a la Primera. Tras el episodio de Córdoba, Reus conservó la titularidad bajo palos frente al Cartagena, Hércules y Cádiz. En este partido, jugado en el Lluís Sitjar y en el que al once rojillo le bastaba un empate para firmar de forma matemática el ascenso a Primera, el salvadoreño Jorge 'Mágico' González le aguó la fiesta a Reus y a sus compañeros (1-2).

Subió el Cádiz y los fastos del ascenso tuvieron que aplazarse hasta la última jornada en el Santiago Bernabéu frente al Castilla. Aquí ya no jugó Reus –lo hizo García Mallo– y pese a que participó junto al resto de compañeros de la fiesta del ascenso, su sueño de jugar en Primera División se truncó al no renovarle el club su contrato.

"Tuve ofertas del Oviedo y Elche, pero al final decidí a mis 27 años, casado y con dos hijos, quedarme en Palma, volver al Atlético Baleares y volcarme en el negocio familiar de alquiler de vehículos, Coches Reus", señala. Eso sí, sigue siendo uno de los fijos del conjunto de veteranos del Mallorca, quizás intentando de nuevo un gol como aquel que en su momento dio la vuelta al planeta.

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