MIGUEL MANSO. PALMA.
Facebook ha sacado los colores a los partidos políticos de Balears. La manifestación contra la corrupción promovida desde internet congregó ayer en Palma a cerca de mil personas en el momento más álgido de la quedada, justo cuando los convocantes se dirigían hacia el palacete de Jaume Matas.
La primera protesta mallorquina organizada desde la red comenzó a fraguarse hace dos meses, pero la duda sobre su viabilidad persistió hasta el último momento. No había organizador definido ni siglas entre bambalinas que urdieran la movilización. Al parecer, sólo una chavala universitaria que en plan jocoso abrió en Facebook un grupo sobre Maria Antònia Munar. La gente se fue calentando con la corrupción y el grupo creció hasta los 3.000 miembros.
Ya sólo faltaba saber si aquello era una vacilada o iba en serio. A las doce menos diez de ayer la gente comenzó a arremolinarse en el Born de Palma. Jóvenes con rastas y estilo perroflauta se unían a señoronas recién salidas de la peluquería, parapetadas tras gafas de Dolce & Gabbana. "He venido con la familia. Estoy cansado de la falta de talante ético y de que los imputados se resistan a abandonar el asiento", explica Antoni, mientras sujeta sobre sus hombros a su hijo de apenas cuatro años. "Ma-15. Basta de Corrupció", reza la pancarta de un grupo de expropiados por el desdoblamiento de Manacor que no cobran las indemnizaciones desde hace seis años. "Imputats a casa per Nadal", luce otra sábana. Una caricatura gigante de Matas, pintado con dientes afilados, sobrevuela las cabezas. Una guillotina de cartón transita acompañada de un cartelón donde se puede leer "Maria Antonieta, el pueblo pide tu cabeza". Una tela le recuerda al ex conseller José María Rodríguez sus palabras en el caso Andratx: "Hoy es lunes y estoy en mi despacho".
Contra todos y contra ninguno
No se sabe ni cómo ni por qué, la gente se pone a andar en dirección al palacete de Matas, erigido en símbolo de la putrefacción política. Al ritmo que marca la batucada de Tambors per la Pau, las 300 personas iniciales se convierten en casi mil a la puerta del ex presidente. Los gritos de "¡A robar carteras!" –sacado de Youtube.com– y "¡Este palacete lo he pagado yo!" se cuelan por las rendijas de las ventanas.
De improviso, la multitud echa a andar rumbo al Parlamento. Hay quien intenta dirigirla hasta la vecina sede del PP, pero los congregados se resisten a focalizarlo en un solo partido. "Hay tantos imputados que no nos da tiempo a ir de casa en casa", dice Magdalena Bestard. "¡Chorizos!", "Els doblers! ", "¡Más trabajo y menos corrupción!" o "¡Munar dimisión!" corean ante la Cámara balear. De ahí a la sede del Consell para acabar en Cort, donde se cargan las tintas contra el edil Miquel Nadal.
Entre los asistentes predomina la gente anónima salpicada de periodistas desencantados y cuatro o cinco caras de la política –el ex alcalde socialista Ramon Aguiló; el director general de Movilidad por el Bloc, Antoni Verger; el ex conseller del PP harto del alcalde calvianer Carlos Delgado, Antoni Rami; y el líder de UPyD, Juan Luis Calbarro–. A las dos menos cuarto, con la misma espontaneidad con la que se han juntado, los presentes retornan a sus casas.