Un notario gráfico que se fue hace casi tres décadas

Nació en Terrassa pero se trasladó a sa Pobla en 1958, donde comenzó una carrera profesional que aún no ha sido reconocida debidamente

08.12.2017 | 02:45
Imagen de los años 70 del fotógrafo Emili Cervera.

Memoria. La fotografía era mucho más artesanal y sujeta a la inspiración y técnica del fotógrafo cuando la cámara de Emili Cervera reflejaba las noticias del pueblo

La madrugada del 8 de diciembre de 1987, que dio paso a una festividad de la Inmaculada Concepción teñida de gris y bañada por la lluvia, moría en sa Pobla el fotógrafo Emili Cervera Bautista. Catalán de nacimiento –egarense para más señas– había llegado a sa Pobla el año 1958 casi corriendo una aventura profesional. Aconsejado por un amigo que hacía poco se había instalado en esta localidad, Emili y su familia abandonaron la industriosa ciudad de Terrassa para instalarse en la agrícola villa de sa Pobla.

Aquí se afincó y empezó a desarrollar su profesión de fotógrafo de estudio y reportajes, integrándose rápidamente en el seno de la sociedad poblera. Desde el primer momento supo estar presente, detrás del objetivo de su cámara, en cuantos acontecimientos se producían, además de ir granjeándose una fiel clientela como reconocido fotógrafo.

En sa Pobla crecieron sus hijos Enric y Elisabet, bajo el cuidado de Elisa, esposa y madre, además principal colaboradora de Emili en el ejercicio de su profesión. A los dos años de su llegada montó la que sería su primera exposición fotográfica, titulada "la cámara en la calle", que fue un reportaje gráfico de la vida del pueblo a lo largo de un año. Cervera aportó las fotografías y el cronista oficial de la villa Alexandre Ballester los textos que comentaban cada uno de los temas. A aquella exposición seguirían otras de contenido más artístico, pues dentro del Cervera fotógrafo profesional se anidaba el espíritu del Cervera artista.

Reportero


De Emili Cervera cabe destacar, también, su gran labor, a partir de 1970, como reportero gráfico de prensa, colaborador durante muchos años de Diario de Mallorca, siempre de forma desinteresada, lo que suponía para los corresponsales locales de la época, un inestimable apoyo para el desarrollo y lucimiento de su labor informativa, acompañada del documento gráfico de la noticia publicada.

La primera fotografía de Cervera publicada en este periódico data del 13 de enero de 1970, ilustrando una crónica que narraba unas matanzas organizadas por la sociedad recreativa La Peña Artística.


Una curiosa instantánea de Cervera de la fachada del ayuntamiento de sa Pobla en 1973. EMILI CERVERA

De figura seria, educado y trato amable, Emilio Cervera supo ganarse la estima y aprecio de cuantos le trataron personal y profesionalmente. Responsable y emprendedor, como todo buen catalán, alcanzó buen prestigio profesional. Una profesión, la de fotógrafo, en la que conjugaban arte y oficio, que heredaron sus hijos Enric y Elisabet.

El año 1976, Alexandre Ballester, dijo de Cervera en las páginas de este diario: "Su ojo analítico, terriblemente analítico, de la circunstancia que él envuelve está siempre detrás de la cámara. Es el fotógrafo, es retratista. Paciente en su trabajo y en su trato, a veces se desmadra cuando se le va con prisas, cuando se le piden urgencias, pero al final, el corresponsal informativo consigue de Cervera las fotos que le ha pedido a pesar de que el revelador no estaba en su justa temperatura. Cervera ama la fotografía porque nació fotógrafo, así sin más. Yo creo que lo parieron desnudo como a todos , pero que en lugar de cordón umbilical traía una cámara fotográfica. Claro que, como todo el mundo, ha tenido que realizar trabajos por vocación y otros por encargo. Yo creo que donde hay que ver al verdadero Cervera es en los trabajos por vocación. Tiene un algo así de galán duro, del cine de hace años de Paul Henriet, pero en el fondo es un pedazo de pan. Nos llegó de Terrassa y aquí se va a quedar, en sa Pobla, incluso se ha comprado una tumba. Tiene sus manías, por ejemplo comer dulces o cruzar Madrid con los ojos cerrados. Para nosotros es el hombre que nos ha dado casi 20 años de historia gráfica de sa Pobla."

Fallecimiento


Cervera se quedó para siempre en sa Pobla, descansando en su propia tumba desde el 8 de diciembre de 1987, donde no tardó demasiado en acompañarle su esposa Elisa Elbaile. Una sepultura decorada con un monolito en piedra rocosa que representa las míticas montañas de Montserrat.

Sería oportuno, mejor de justicia, que el próximo año, que marca el 30 aniversario del adiós de Emili Cervera, se le tributara a él y a su obra, a su inestimable y entregada labor profesional en pro de sa Pobla, algún acto de merecido reconocimiento.

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