Fiestas de la Patrona

Los moros retroceden un año más ante el empuje de los defensores de Pollença

Miles de personas de toda la isla vibran con el famoso grito del héroe local Joan Mas y el posterior simulacro de la batalla

03.08.2015 | 02:03

El apunte

  • Lo mejor: una tradición que va a más

    Lo mejor de las fiestas de la patrona es la pasión que los ‘pollencins’ ponen para convertir el simulacro en uno de los acontecimientos festivos más importantes de la isla. Se trata de una tradición que va a más.
     
  • Lo peor: la masificación de la fiesta

    Es un problema común en todas las fiestas que valen la pena que, sin embargo, es muy difícil de resolver. Las medidas de seguridad fueron efectivas y no hubo que lamentar ninguna desgracia además de las habituales contusiones.

Los ´pollencins´ vibraron ayer, un año más, con la recreación festiva del ´dia de la desgràcia´, la invasión corsaria y posterior victoria local del 30 de mayo de 1550 que permanece grabada en la memoria colectiva de este pueblo de tradiciones singulares. El guión estaba claro. Los defensores de la tierra capitaneados por el héroe local Joan Mas volvieron a vencer a las tropas de Dragut con un protocolo que se reproduce año tras año desde el siglo XIX. El día grande de las fiestas de la patrona no defraudó a nadie y demostró que el simulacro de moros y cristianos es una de las fiestas populares más vivas de Mallorca y que arrastran a más visitantes. Miles de personas de toda la isla abarrotaron las calles de Pollença para presenciar la batalla entre ´pollencins´ y turcos entre empujones y pisotones. La masificación es, tal vez, el mayor desafío al que se enfrentan las fiestas de la patrona.

Una masificación que, como es lógico, impidió a la gran mayoría de visitantes presenciar ´in situ´ el momento álgido de la jornada: el grito desesperado de Joan Mas, este año representado por el joven Josep Seguí ´Balater´, tratando de despertar a los ´pollencins´ para contener la invasión corsaria. El ´Mare de Déu dels Àngels, assistiu-mos´ volvió a sonar muy realista ante las miradas emocionadas de la gente que se agolpaba en la plaza de l´Almoina.

Empezaba la batalla. El primer encuentro entre Joan Mas y Dragut, el capitán turco interpretado en esta edición por Tomeu Cànaves ´Anguiler´, animó a los dos bandos a batirse. Por una parte, los ´pollencins´, vestidos con prendas blancas que simulan ser las camisas de dormir y armados con largos palos de madera. Por la otra, los piratas, ataviados con ropas orientales, las caras totalmente pintadas y grandes espadas. Evidentemente, el ´mesclat´ y otros licores volvieron a tener un papel destacado en la fiesta.

La segunda escaramuza entre unos y otros se produjo, como marca la tradición, en la plaza situada junto a la iglesia de Sant Jordi, donde la historia sitúa uno de los puntos claves del ´dia de la desgràcia´. Los moros retrocedieron ante el empuje apasionado de los defensores locales, que pudieron liberar a los prisioneros que Dragut había encarrado en el templo religioso.

La fuerza exhibida por las milicias populares obligó a las tropas corsarias a retroceder hasta el campo de fútbol, donde la tradición ubica el combate definitivo que acabó por expulsar a los piratas hacia sus embarcaciones. Joan Mas y Dragut volvieron a verse las caras en una intensa batalla que despertó la admiración del numeroso público que se había desplazado hasta este punto de la localidad. Moros y cristianos invirtieron las últimas fuerzas para doblegar al enemigo. Como no podía ser de otra forma, las tropas de Dragut se dieron por vencidas y regresaron al mar por donde habían llegado. Joan Mas y los suyos arrebataron la bandera a los moros en señal de victoria y como paso previo a la celebración del Tedeum que se llevó a cabo en la parroquia de la Mare de Déu dels Àngels, donde la banda de música interpretó el ´Visca Pollença´ y la ´Alborada´, el himno que ya suena a las cinco de la mañana en la Plaça Major como aperitivo emocional de la fiesta.

Los actos previos

El simulacro de moros y cristianos, el posterior Te Deum en la iglesia y el castillo de fuegos artificiales que pone fin a la fiesta es la culminación de una intensa jornada que empieza antes incluso de que salga el sol, tras una larga noche de verbena.

Después de la interpretación de la ´Alborada´ en diferentes puntos de la localidad y del baile de los Cossiers en la Plaça Major, a las cinco de la tarde tuvo lugar un ´cercavila´ a cargo de la Tropa de Cornetes i Tambors del Soldà y la tradicional procesión con la antigua imagen de la patrona.

Ayer también se llevó a cabo el acto institucional de entrega de las distinciones especiales de la Patrona en la iglesia de Monti-sion, junto al ayuntamiento ´pollencí´. Este año se ha homenajeado al músico Rodrigo Hamu Quinteros a título póstumo, a la cooperativa payesa de Pollença y al espeleólogo José Antonio Encinas. Durante el acto también se presentó el cuadro que Antoni Marquet ha creado sobre la figura de Pere Josep Cànaves, alcalde republicano asesinado en la guerra civil e Hijo Ilustre de Pollença.

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