Pedro Sunyer. Presidente de la Asociación para Personas con Discapacidad Intelectual (Aproscom)
S. SANSÓ. MANACOR.
Pedro Sunyer (Manacor, 1942), es desde hace más de dos décadas el presidente de la Asociación para las personas con Discapacidad intelectual de la ciudad (Aproscom), que además presta sus servicios a otros 14 municipios vecinos. A punto de inaugurar un nuevo local para la atención temprana de sus usuarios más pequeños (en la misma manzana del colegio Joan Mesquida), está más convencido que nunca que un diagnóstico precoz puede mejorar enormemente cada afección.
–¿Qué servicios dará exactamente el nuevo espacio?
–Para que la gente lo entienda, será una especie de ambulatorio para la atención de hasta 61 niños con problemas y con edades comprendidas entre cero y seis años. Todas la plazas están concertadas a través del Govern. Se harán sesiones de entre una y dos horas de logopedia, neuropediatría, psicología y fisioterapia, según las necesidades.
–El diagnóstico temprano es fundamental
–Básico, totalmente primordial. Si se localiza el problema a una edad temprana y sabemos como tratarlo, la evolución y el refuerzo son mucho más efectivos. Está constatado que sobre un tercio de los afectados presenta mejoras espectaculares.
–¿Cuántos usuarios tiene Aproscom hoy en día y dónde se trabaja con ellos?
–En total más de 250. Los 61 que le he mencionado, 75 en el centro ocupacional, 55 en la escuela de educación especial Joan Mesquida, 24 en la nueva residencia, 16 en el centro de día y hasta 22 repartidos en los pisos tutelados de Manacor. Nunca habíamos tenido tantos, y vamos creciendo. Tenemos 150 trabajadores.
–Supongo que disponen de ayudas.
–Tenemos un presupuesto anual de 4,3 millones de euros, que sufragan el mantenimiento del servicio y que nos aportan Consell y Govern, además de las obras sociales de Caja Madrid, Sa Nostra o La Caixa.
–¿Y ningún problema?
–También tenemos. En la escuela tenemos a chicos de entre catorce y los veinte años. Una vez llegados a esa edad, tenemos que derivarlos al taller. Pues bien, este año hay tres usuarios que deben trasladarse, pero cuyas plazas todavía no ha sido concertadas por la conselleria de Asuntos Sociales del Govern por falta de dinero. ¿Qué hacemos, les dejamos en la calle?. ¿A que no se deja ningún niño sin escolarizar?. Espero que se llegue a una solución antes del nuevo curso.
–¿Los inmigrantes acuden ya a ustedes?
–Sí, la población inmigrante en la comarca ha crecido y es normal que cada vez soliciten nuestra ayuda a través de las instituciones. Actualmente en la escuela más de un 14% lo son. Tenemos a magrebíes, chinos y alemanes. es un reflejo de la sociedad.
–¿A qué municipios llegan?
–A todos los de la comarca del Llevant, a algunos del Pla como Petra o Vilafranca y también a muchos del Migjorn, catorce en total.
–¿Y no han pensado en extender también los servicios a esos lugares?
–Sí, es algo que tengo en mente constantemente. Hace poco la madre de un chico afectado no ofreció su casa en Artà como piso de acogida si su hijo podía entrar en él. Quizás un nuevo taller o pisos fuera de Manacor sean el siguiente paso. Pero siempre nos topamos con el mismo problema, el dinero.
–¿Ha cambiado mucho la atención al discapacitado intelectual desde que empezó?
–Mucho. Antes, a principios de los ochenta, recaudábamos dinero a base de sorteos y cenas benéficas. Te daban subvenciones ´agraciables´, es decir, que tenías que agradecerlas si te las daban, y no protestar si no, porque era algo normal. Y eso no bastaba.