sa pobla. el alcalde dice que pretende evitarse que en cada local vacío se abra un negocio de este tipo
JOAN FRAU. SA POBLA.
El ayuntamiento de sa Pobla prevé aprobar hoy una nueva ordenanza que tiene el objetivo de frenar la expansión de los locutorios en la localidad, mayoritariamente regentados por inmigrantes, y regularizar la situación legal de los locales ya existentes que prestan actividades relacionadas con las telecomunicaciones mediante la imposición de una serie de requisitos técnicos que en algunos casos podría derivar en el cierre de los establecimientos.
Además de la obligación de disponer de las preceptivas licencias de instalación y apertura al público, la ordenanza contempla que los nuevos locutorios deberán estar separados entre sí por un mínimo de 250 metros y el interior de los locales deberá tener una superficie mínima de 60 metros cuadrados, además de disponer de una sala de espera de veinte metros cuadrados por cada dos cabinas telefónicas. La normativa obliga a los locales a ejercer su actividad con las puertas cerradas para evitar molestias de ruido y prohibe la reproducción de música. Además, deberán suprimir las barreras arquitectónicas y contar con lavabos separados para los dos sexos y dotados con todos los elementos higiénicos necesarios.
Venta de comida y bebidas
La nueva regulación pretende evitar que los locutorios se conviertan en bares encubiertos, por lo que prohibe expresamente la venta de alimentos y bebidas, así como la tenencia de máquinas recreativas, a excepción de aquellos locales que tengan licencia de cibercafés.
Asimismo, se establece un horario de apertura al público comprendido entre las 9 y las 22 horas y se marcan las condiciones estéticas de los locales, que deberán "guardar el correspondiente equilibrio con el edificio y la zona en la que se instalen".
La nueva ordenanza recoge una serie de sanciones en función del nivel de la infracción, que oscilan entre los 150 euros de una falta leve a los 1.800 euros de una infracción muy grave, además de la clausura del local por un periodo que ronda entre un mes y medio año.
Los establecimientos de esta naturaleza que disponen de las licencias municipales tendrán un periodo de seis meses para adaptarse a la ordenanza en aquellos aspectos referidos al diseño, la higiene y la supresión de barreras arquitectónicas. Asimismo, los locales ya existentes que compatibilicen diversas actividades (locutorio y venta de comida) dispondrán de tres meses para renunciar a alguna de ellas. En el caso de que los locales no se adapten a la ordenanza en el plazo establecido, el Ayuntamiento se reserva el derecho a revocar las licencias municipales si los negocios dejan de pagar impuestos o cierran voluntariamente durante tres o más meses.
Primera regulación
El alcalde de sa Pobla, Joan Comes (IxSP), explica que la ordenanza tiene el objetivo de "regular la instalación de estos negocios, ya que antes no existía una normativa al respecto y no se podía actuar sobre ellos" y añade que el Consistorio "quiere evitar que en cada local vacío se instale un nuevo locutorio". Comes admite que en los últimos años se han abierto muchos de estos negocios "sin condiciones" y que muchos de ellos "están en trámite de solicitar las licencias". A su entender, "si todos los demás negocios tienen que cumplir los requisitos, también deben hacerlo los locales de este tipo".
Por su parte, el teniente de alcalde socialista Lluís Socias, que calcula en una docena el número de locutorios que están operativos actualmente en sa Pobla, señala que la ordenanza "regulará un tipo de negocio que hoy en día ejerce de bar, locutorio y donde incluso se practica la venta ambulante". Socias añade que, en algunos casos, estos locales suponen una "competencia desleal" y "carecen de condiciones de salubridad".
El edil recuerda que el Ayuntamiento ya ha cerrado un locutorio "por las quejas recibidas sobre las pésimas condiciones con las que ejercía la actividad".