S. SANSÓ. MANACOR.
Minutos antes de las diez de la mañana ya era prácticamente imposible aparcar en las inmediaciones del paseo del Ferrocarril. La ubicación de la XIX Fira Agrícola Ramadera, Comercial, Industrial i Artesana (en las afueras de Manacor), y el respeto climatológico (las temperaturas más elevadas en lo que llevamos de primavera) propiciaron el casi colapso del principal acontecimiento de las Fires i Festes 2010, al que acudieron decenas de miles de personas durante todo la jornada.
La cantidad en la oferta hizo que prácticamente todo el mundo quedara satisfecho. El muestrario comenzaba con la tradicional maquinaria agrícola, entre la rotonda del parque municipal y la de la plaza Madrid (desde donde debe partir el nuevo tren-tram hasta Artà una vez superado el tramo urbano). Coches a estrenar de toda marca y condición en Baix des Cós, tractores, cortacéspedes, grúas y bombas de presión. Un vistazo, listado de precios y a continuar con la visita.
Primer parón. La intersección con la avenida de Na Camel·la se convirtió en un embotellamiento humano. La conjunción de bares, el pequeño parque de atracciones montado desde hace una semana y los puestos de juguetes, alimentación y camisetas variadas del algo menos de un kilómetro de alameda que lleva a sa Bassa, concentró a las familias con niños. Junto al instituto del mismo nombre se desplegó, desde las diez hasta las ocho y media de la tarde la Tómbola Solidària.
Unos cuantos metros ya dentro del popularmente denominado entre los manacorins como paseo del colesterol, había espacio para los animales. Caballos y perros mayoritariamente, pero de manera exclusiva. Con la llegada de las autoridades terminaban de colocarse las razas autóctonas y ultimarse las exposiciones. Los reclamos: las galardonadas vacas de la ganadería de Son Suau, aves ornamentales y rapaces, asnos y someres y perros de las distintas variedades isleñas.
Un poco más allá, un nutrido grupo de ovejas de raza mallorquina aguardaban a medio esquilar, tendidas bajo la sombra de una higuera mientras los payeses encargados de desprenderlas de la lana probaban el primer bocado del día.
Los nuevos visitantes aumentaban, mientras los más madrugadores entraban en el pabellón polideportivo del colegio de La Salle para guarecerse del sofoco. Dentro, unas cuantas decenas de empresas del sector del mueble y la madera de la ciudad mostraban sus nuevos catálogos en la XXV edición de la Fira del Moble i Decoració.
Entre piscinas prefabricadas, placas solares y calderas de combustión ecológica, se oían los motores de la cuarta diada del circuito para todoterrenos, embarrados en el molí den Xema.
Comercio local
Aunque para esta Fira el ayuntamiento de Manacor descartara hace un mes el centro peatonal como espacio para la muestra, bastantes fueron los comercios alrededor de Sa Bassa que abrieron sus puertas en domingo y se echaron a la calle. Sí que se integraron en el recorrido calles adyacentes como Pío XII o Amargura, como continuación de Na Camel·la.
Paralelamente, también hubo espacio ayer para el deporte. En el colegio Jaume Vidal, su Apima y el centro Renshinkan organizaron el torneo infantil de judo, mientras en el Club Tennis Manacor se disputaba la fase final del Ciutat de Manacor.