Porreres. UGT denuncia la precaria situación de un centro geriátrico abierto hace menos de un año
S. SANSÓ. PORRERES.
Quince ancianos de la residencia privada Uco-Cas Notari de Porreres subsisten desde el pasado mes de enero sin dinero para comer, ninguna clase de atención médica, y con el peligro de que en cualquier momento les puedan cortar el teléfono o la luz por los impagos acumulados. Las trece trabajadoras del centro son su único apoyo sanitario y quienes se encargan de su menú diario, en la mayoría de ocasiones elaborado con productos llevados desde sus propias casas.
"Estamos abandonadas a nuestra suerte, la nevera está vacía y pronto se acabará el gas", recordaba ayer la cocinera Dolores Hernández, harta de la ausencia continuada de un responsable que ofrezca explicaciones convincentes. "Llevamos desde principios de año sin cobrar y aquí nadie se hace cago de nada", apostillaba la secretaria, Reyes Villarán: "Hay usuarios que requieren tratamientos especiales, rehabilitación o una dieta específica que ahora mismo no podemos satisfacer por falta evidente de recursos". Algunas de las trabajadoras incluso confesaban haber padecido ataques de ansiedad y caídas del cabello debido a los nervios y la responsabilidad.
En abril de 2009, la residencia propiedad de la empresa Uco Piqalba Properties S.L. abría sus puertas en la misma calle del ayuntamiento de Porreres. Un mes después entraban los primeros residentes. Para obtener una de las 42 plazas distribuidas entre las 21 habitaciones de las que consta el antiguo casal de Cas Notari, sus familias tienen que desembolsar entre 1.600 y 2.600 euros al mes, dependiendo de la atención y los servicios. Ahora, la sociedad quiere traspasar la concesión, aunque sea a costa de un vacío económico y de poder.
Según el sindicato UGT, "Los responsables de la concesión deben cerca de 400.000 euros entre alquileres, deudas con Hacienda, sueldos y Seguridad Social", indicó su responsable comarcal, Guillem Vadell, "¿Quién va a querer comprar una empresa si tiene antes que desembolsar tanto dinero?". UGT puso ayer mismo el caso en conocimiento de las consellerias de Asuntos Sociales y Trabajo tanto del Govern como del Consell. Asimismo se presentó una denuncia ante la Guardia Civil.
"Es normal en una crisis"
El gerente de la residencia Uco-Cas Notari, Antonio Alou, sostuvo que esta situación de precariedad "es muy normal en tiempos de crisis como los que sufrimos" y desmintió la versión de las trabajadoras: "Sólo les debemos media mensualidad, muchas empresas hoy en día querrían decir lo mismo". Alou dijo estar cerca de cerrar un cambio de manos, "mientras tanto hemos firmado un acuerdo con la Clínica Bellver, quienes desde hace unos meses se encargan en teoría de las comidas y los tratamientos médicos".