Manacor. Reacciones a la encuesta del ayuntamiento sobre la visión negativa de los extranjeros
S. SANSÓ. MANACOR.
Ni los colectivos inmigrantes, ni los ciudadanos locales, ni la Policía Local consideran que haya tensión o una visión negativa respecto a los extranjeros en el municipio de Manacor, tal y como reflejaba ayer una encuesta municipal incluida en el primer Plan Municipal de Interculturalidad y para la Convivencia, presentada por los técnicos de los Servicios Sociales locales y que rezaba que hasta un 86,4% de los ciudadanos nacionales consideraban perjudicial la inmigración, pese a que más del 65% de ellos reconocía no haber tenido nunca ningún problema con gente foránea.
"Llegué aquí en el 97 y no he notado nunca una animadversión especial por ser marroquí", recordaba el propietario de la carnicería Agadir, Nayim el Makioui, en un mallorquín cuasi perfecto. "Las cosas han cambiado mucho desde 2002, que es cuando vine desde Terrassa", apuntilla Yassine Hajji, del restaurante Almudaina. "Antes quizás los habitantes locales nos miraban de forma extraña por ser diferentes, pero poco a poco se va superando", mientras ya ha iniciado los pasos "para crear una asociación juvenil que aúne sin excepciones a todos los inmigrantes y mallorquines".
Según la directora de la Institució Pública Mossèn Alcover y docente, Magdalena Gelabert, "mayoritariamente la gente todavía se deja llevar por los tópicos y los prejuicios. Creo que la encuesta es algo exagerada y personalmente no percibo conflictos ni tensiones graves, ni en el ámbito social ni en el escolar".
De la misma opinión se muestra el inspector jefe de la Policía Local, Antoni Sureda: "La crisis ha alterado la visión de los ciudadanos, que ven a los inmigrantes como una posible competencia laboral y nos piden un mayor control de locales y grupos juveniles. En cualquier caso es una situación que entra perfectamente dentro de la normalidad". "Si te comportas bien y te adaptas, la gente hará lo mismo contigo. No hay problemas", recuerda el trabajador macedonio de la Pizzería Piccola, Doshmir Limoni.
Tampoco se constatan recelos destacables entre colectivos. La colombiana Milena Raigoza y el magrebí Belkacem Bouchouala son el mejor ejemplo. Pareja desde hace nueve años, regentan dos locutorios en la ciudad: "Aquí tenemos contacto con casi todas las nacionalidades que conviven en Manacor. Al principio la adaptación cuesta algo, pero no he notado nunca un rechazo", recuerda Milena, "ahora incluso tenemos casa propia".
"Todos los flujos migratorios son inevitables en un mundo globalizado. Llegó un momento en que los extranjeros resultaron indispensables para nuestra economía", reflexiona el investigador Antoni Tugores, quien sostiene que "es enriquecedor, si los mallorquines al mismo tiempo reforzamos e integramos nuestra cultura e idioma". El escritor Bernat Nadal, cree que "la inmigración en sí no es un hecho ni mucho menos negativo, los mallorquines deberíamos saberlo puesto que fuimos también inmigrantes durante muchos años. La ignorancia y la pobreza sí que lo son". Al mismo tiempo Nadal recela de los resultados de la encuesta consistorial: "Vivimos en una isla y quizás eso no hiciera ser más recelosos al principio. Pero de ahí a que lo veamos de forma negativa hay un trecho".
Por su parte, el alcalde de Manacor Antoni Pastor, respalda la validez de la encuesta de los Servicios Sociales locales, aunque matiza que "ello es fruto de una mala planificación estatal de los flujos. Controlada y regulada la inmigración puede ser positiva. Creo que muchas veces no se le da una oportunidad y se la ve como una amenaza al bienestar".