RAFEL COMPANY CORRÓ (*)
Desde FEAPS BALEARS (Federació Balear d´Organitzacions en favor de les Persones amb Discapacitat Intel·lectual), organización que engloba a 14 entidades (amadip.esment, AEDIM, Amadiba, Fundación Tutelar de personas con Discapacidad Itelectual de Mallorca, Amiticia, Patronat Pro Persones Amb Discapacitat de la Comarca d´Inca, Centre Mater Misericordiae, Centro Ocupacional ISLA, Fundación Tutelar Mater, Aspanadif, Fundación Tutelar CIAN, Asinpros, Aproscom e Intress), y que representa a más de 2.300 personas con discapacidad intelectual y sus familias, queremos manifestar nuestra protesta y repulsa por el tono y el uso del lenguaje utilizado en el artículo publicado en portada en el día de hoy acerca de un caso de violencia de género en la ciudad de Palma.
Nos parece indignante para el colectivo de las personas con discapacidad intelectual, que un medio de prensa serio como el que nos ocupa utilice un titular tan sensacionalista y amarillista como "Un disminuido psíquico degüella a su pareja en un piso". Titular en el que, por cierto, se ignora completamente el derecho a la presunción de inocencia de todo ciudadano, incluidas también las personas con discapacidad.
El tono en el que se redacta el artículo parece vincular estrechamente el hecho delictivo con la condición de que el presunto autor sea una persona con discapacidad. Extremo que se reitera hasta la saciedad, y además en los términos más desafortunados, a lo largo del texto del artículo. Con ello, más que resaltarse lo realmente grave del asunto, es decir, que una vez más tengamos que enfrentarnos en nuestra comunidad autónoma a un presunto caso de violencia de género, lo que se hace es crear alarma social y resquemor de la sociedad hacia el conjunto de personas con discapacidad intelectual.
Obviamente, con ello no queremos disculpar una acción tan denostable como es el acabar con una vida humana, y creemos que la Justicia debe actuar de igual manera para todos. Simplemente no nos parece adecuado poner el acento en el hecho de que el presunto agresor y la víctima padecieran, o no, una discapacidad, sean intelectual o de cualquier otro tipo.
Finalmente, nos parece inadmisible que un profesional de un medio escrito siga sin saber utilizar correctamente los términos lingüísticos, y que utilice expresiones tan denigrantes y lesivas hacia la dignidad de las personas con discapacidad intelectual como "disminuido psíquico", "deficiente mental", "disminuido" u "hombre con facultades mentales alteradas". Hace años que estas expresiones están, afortunadamente, más que superadas, y resulta intolerable que un profesional que vive de escribir se siga aferrando a ellas.
Le recordamos que la disposición adicional octava de la Ley de Dependencia publicada el 16 de diciembre de 2006, establece que cualquier referencia a las personas minusválidas sea sustituida por el término "persona con discapacidad", reconociéndole por el hecho de ser persona, a las personas con discapacidad, la plenitud de sus derechos civiles y en particular el de no ser objeto de discriminación por su discapacidad.
Creemos que el uso del lenguaje es una de las muchas vías que favorecen la inclusión social de las personas con discapacidad, labor en la que se venía distinguiendo hasta la fecha su periódico, sin embargo con este artículo, ha hecho un flaco favor a la normalización e integración social de las personas a las que defendemos, representamos y por las que trabajamos.
(*) Presidente de FEAPS Balears