Dijous Bo 2009. La cita ferial más grande de Balears ya está oficialmente abierta al Público
P. C. / J. F. / M. C. INCA.
Este año sí que acompañó el buen tiempo durante el dimecres bo. La velada comenzó cálida, y sin necesidad de acogerse al abrigo del alcohol como en otras ocasiones. Se agradecía la buena temperatura especialmente porque este año el Ayuntamiento había prohibido las carpas y la marcha juvenil se desarrolló a la intemperie.
La realidad es que se notó la presencia de muchos jóvenes que acudieron a divertirse. No hubo correfoc ni concierto pero eso no pareció importar a la juventud. La zona de ocio nocturno se situó, como cada año, en las calles Born, Murta, Ferrilla, Plazoleta de l´Àngel y Jaume Armengol, todas ellas próximas al nuevo mercado.
Sólo media docena de locales pudieron poner música en la calle, según las nuevas disposiciones municipales. Algunos establecimientos con música no pusieron carpa propiamente dicha, pero sí armazones de metal sobre los que colocaron toldos de lona. Según el teniente de alcalde y delegado de Interior, Rafel Torres, "no se puede decir que eso sean carpas porque no crean un recinto cerrado como otros años", afirmó . Algunos propietarios de bares, que no pudieron instalarlas, ironizaron con la consabida afirmación de "hecha la ley hecha la trampa". Los bares pudieron poner barras exteriores con bebidas y bocadillos pero sin música
Botellón
Tampoco se permitía el botellón, aunque no hubo forma de pararlo. Hubo muchos jóvenes que lo hicieron, como Agustín, un chico de Palma que había llegado con sus amigos en tren. "¿Con lo que te cobran en la barra? Nosotros hemos venido a divertirnos, pero no a que nos tomen el pelo", decía el adolescente. Eso sí, la pandilla llevaba una mochila para guardar las botellas y vasos usados. Antoni, otro de los jóvenes del grupo, explicaba que "hay gente que no sabe hacer botellón. Eso no significa ensuciar; nosotros bebemos, reímos, nos divertimos y nos llevamos la basura", agregaba.
No piensan así los vecinos pues alguno de ellos insistía ayer que "cada año al día siguiente hemos de limpiar el portal de vasos, manchas de bebidas y otros fluidos humanos no tan agradables". Lo cierto es que a medianoche no se veía excesiva basura acumulada en la calle. Algunos agentes de la Policía Local manifestaron que en general los chicos se portaban de forma responsable.
El consistorio dispuso de unos 100 agentes entre Policía Local, Guardia Civil, y seguridad privada, para controlar los alrededores del nuevo mercado, que es donde se desarrolló la marcha del dimecres bo.
Celleres abarrotados
También hubo mucho ambiente y lleno total en los celleres tradicionales y en los restaurantes de la ciudad. Casi nadie reservaba mesas para la cena porque la demanda no permitía tener las mesas paradas. La propietaria del celler can Ripoll aseguró que "para los restaurantes es mucho mejor la noche del miércoles que el propio Dijous Bo". La dueña del establecimiento can Marron agregó que "incluso el mediodía del miércoles es muy bueno pues muchas empresas aprovechan para reunir a sus empleados a manteles".