M. C. / J. F. / P. C. INCA.
Las obras de mejora de la plaza del Bestiar han obligado este año a cambiar de ubicación la muestra de animales autóctonos, lo que ha contribuido a una merma de buena parte de los expositores e incluso de los ejemplares de porc negre que ayer participaron en XVIII concurso morfológico. Un clásico del Dijous Bo, donde las mejores ganaderías del sector compiten por obtener el mayor reconocimiento en las cuatro categorías registradas: verro, truja, verretell y porcastre. En esta edición, han tomado parte un total de 47 animales procedentes de siete fincas de la isla.
Los 27 corrales instalados bajo la carpa hicieron las delicias de los primeros visitantes a la feria, que ayer pudieron pasear tranquilamente por el recinto sin el agobio de hoy. Su instalación resultó más complicada que la de años anteriores debido a su traslado a la plaza de La Quartera, un espacio más reducido pero que no ha mermado la competitividad de sus participantes, comentó Tomeu Torres, presidente de la asociación de ganaderos de porc negre, que destacó la importancia de este certamen como una forma de dar a conocer a la ciudadanía esta especie y sus derivados, al margen del interés propio de las ganaderías. En este sentido destacó la nueva producción ganadera impulsada por Embotits Veny, que este año ha sacado al mercado diversos productos elaborados únicamente a base de porc negre: lomo, paté con almendras, vetresques enrevoltillades, y sobrasada blanca, sazonada únicamente con sal y pimienta, tal y como se hacía en origen.