Etnología. Exposición retrospectiva de la vida y costumbres en el campo ´manacorí´
S. SANSÓ. MANACOR.
Cuando el campo era el principal sustento alimenticio y las máquinas no habían salido todavía de la ciudad, Manacor cultivaba y vivía siguiendo escrupulosamente el santoral y los rituales empíricos. Las estaciones dividían el año y cada actividad tenía su valor práctico. La vendimia daba comienzo el día de Sant Mateu, diciembre era para las matanzas y la siembra del maíz, la cebada o la avena. Sant Joan significaba el comienzo de la siega, y la Mare de Déu d´Agost marcaba la recolección de higos, algarrobas y almendras, cuyas cáscaras se quemaban bajo tierra para conseguir las cenizas básicas para la elaboración de jabón.
El pasado sábado el museo de historia manacorí inauguró El Cicle de la Vida, una exposición etnológica que permanecerá abierta hasta el 9 de enero y que pretende prestigiar las labores campesinas, conectando, mediante 130 objetos y herramientas y 67 fotografías, el recuerdo con la actualidad. "La idea se inició hace unos cuantos años cuando recibimos grandes y valiosas donaciones de material por parte sobre todo de l´amo en Toni Duro y de Pere Josep Pasqual, pero no teníamos el presupuesto con el que ahora contamos", recuerda la comisaria de la exposición, Catalina Fullana, que junto a la directora, Magdalena Salas, han coordinado el proyecto. "Se trata de dar a conocer a los más jóvenes las antiguas costumbres de la mano de los que aún convivieron con muchos de estos artilugios", señalaba ayer Fullana.
Traslado al Molí den Fraret
Pero el depósito museístico es ya demasiado grande como para mantener un espacio etnológico permanente en la Torre dels Enagistes, limitada en cuanto a salas y sin posibilidades para la ampliación. Por ello, los responsables del museo ya se han puesto en contacto con el Ayuntamiento para trasladar una versión permanente y aumentada de la exposición en el molí den Fraret (en proceso de reforma).
El Cicle de la Vida se completa con un audiovisual de quince minutos con imágenes de Mateu Galmés y con un ciclo de cuatro conferencias, dos visitas guiadas y un taller de historias narradas por aquellos que experimentaron el campo preturístico.