LORENZO GUTIÉRREZ. ANDRATX.
Una vecina de Andratx tuvo que ser hospitalizada tras sufrir una caída en la zona de obras de la Avenida Joan Carles I. El accidente ocurre después de que los residentes y comerciantes denunciaran la falta de seguridad y control institucional en el área donde el Ayuntamiento desarrolla el Plan E, con el objetivo de reurbanizar el acceso principal a la localidad.
Según detalla Francisca Villa, conocida ciudadana de la población, la pasada tarde del miércoles iba acompañada de su familia para realizar las compras en un supermercado próximo a la zona de obras y, al parecer, en un tramo de escasa iluminación pública, tropezó con escombros propios de la obra y cayó de bruces al suelo.
La vecina se llevó todo el golpe en la cara. De inmediato, una ambulancia acudió al lugar y trasladó a la accidentada urgentemente a un hospital palmesano, donde le diagnosticaron policontusiones. Además, le aplicaron varios puntos de sutura en el rostro y padeció pérdida de piezas odontológicas. Numerosos vecinos y comercios de la vía principal de Andratx ya denunciaron con antelación la falta de seguridad y control institucional en la zona. Según reprochan, la señalización vial por obras es escasa y en múltiples ocasiones varía la regulación de tráfico sin previo aviso ni presencia policial donde incluso los peatones pueden circular entre la maquinaria pesada sin que nadie de la obra les avise del peligro que ello supone.
Asimismo, durante varios días en sitios donde al parecer la intervención ha concluido, aún quedan restos de materiales de obras que molestan tanto al tráfico rodado como a viandantes. Indican que aparentemente "se saltan a la torera el plan de prevención de riesgos laborales", implicando un riesgo claro para los vecinos.
Pérdidas económicas
Residentes aseguran ser conscientes de las molestias que pueden acarrear unas obras de esta envergadura, pero no entienden cómo hace unas semanas se realizó una intervención idéntica en la Avenida Lluís Alemany, donde previamente el Ayuntamiento reunió a los vecinos para informar de los plazos de ejecución y también se contó con un control policial e institucional a diario sobre la empresa constructora con el objetivo de canalizar las quejas y aplicar soluciones lo antes posible. Por último, los comerciantes también exigieron a la casa consistorial bonificaciones en sus impuestos, ya que, a consecuencia de las obras, lamentan pérdidas económicas de un 50% e incluso hasta un 90% de caja.