M. CAÑELLAS. POLLENÇA.
La especulación urbanística de los años 70 y 80 hizo desaparecer buena parte del humedal de s´Albufereta, un paraje natural de gran valor medioambiental que durante varias décadas ha permanecido sepultado bajo la tierra y los restos de escombros que se depositaron para mermar su hábitat y transformarlos en terrenos aptos para la construcción.
Ahora, gracias a labor de la Obra Social de La Caixa y la conselleria de Medio Ambiente, esta zona calificada de "prioritaria" por la Unión Europea, será recuperada. El conseller de Medio Ambiente, Miquel Àngel Grimalt, así como el director ejecutivo de La Caixa Balears, Joan Ramon Fuertes, acompañados del alcalde de Pollença y Alcúdia, Joan Cerdà y Miquel Ferrer, respectivamente, y responsables de la reserva, visitaron ayer las obras de restauración.
Según explicaron, la causa de su desaparición radica en un ambicioso proyecto urbanístico gestado por empresarios suecos que planificaron en la zona una macrourbanización con canales. La iniciativa nunca llegó a ver la luz pero acabó con el humedal.
La recuperación del salobrar y los estanques temporales en el prado de Can Cullerassa, con una superficie de 31 hectáreas, supondrá la retirada de entre 30.000 y 50.000 metros cúbicos de escombros. La primera fase, que cuenta con una aportación de la entidad financiera de 120.000 euros, contempla la eliminación del material acumulado y el restablecimiento del régimen hídrico de la zona.
Tanto el conseller como el director de la citada entidad destacaron la importancia de este tipo de proyectos, enmarcados en el convenio de colaboración que mantienen desde 2005 y que supondrá una inversión de 8 millones de euros en proyectos medioambientales. Ambos aludieron, asimismo, a la labor social implícita en estas iniciativas, que han permitido hasta la fecha reinsertar a 241 personas en riesgo de exclusión social y laboral.
Los terrenos, que fueron protegidos en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Reserva Natural de s´Albufereta en 2001, siguen siendo de titularidad privada, aunque Flaquer mostró su predisposición para llegar a un acuerdo de adquisición. "La intención es que acaben siendo públicos pero aún debemos esperar a la delimitación del dominio marítimo terrestre", indicó.