Llucmajor. Reclaman una ubicación definitiva
M. CAÑELLAS. LLUCMAJOR.
El Ayuntamiento les pidió paciencia. Y ellos han esperado medio año, periodo en el que se han ejecutado las obras de reforma y peatonalización de la plaza de España, obligándoles a trasladar el mercado semanal a los aledaños de la iglesia.
Ahora las obras han terminado y con ellas la compresión de los payeses y los vendedores. Desde que cambiasen de ubicación las ventas han caído hasta un 90%. "Antes muchos clientes venían, hacían sus compras y las cargaban en el coche. ¿Cómo van a comprar 10 kilos de patatas si ahora tienen que venir andando?", se preguntan.
La restricción del tráfico rodado ha puesto en jaque al mercado, que desde hace meses se ve abocado a las angostas calles adyacentes a la plaza. Una medida temporal que además les obliga a realizar turnos para montar y desmontar los puestos. "Llevo aquí desde las cuatro de la mañana y aún así he tenido que esperar para ocupar un sitio. No me podré ir por lo menos hasta las cuatro de la tarde". Con estas palabras uno de los payeses explicaba ayer el colapso que padecen.
Para ellos el tiempo es oro. Cada semana que pasa supone nuevas pérdidas. Por ello reclaman una solución al Consistorio. A muchos de ellos no les importa abandonar la plaza, lugar que históricamente ha ocupado el mercado. Es más, entienden que el trajín de la actividad pueda ocasionar desperfectos. Lo único que piden "es volver a trabajar en las mismas condiciones que las de antes". Por ello, han acogido de buen grado la opción del Consistorio que baraja la posibilidad de trasladar los puestos a la avenida Jaume III, donde gozarán del espacio y la accesibilidad necesaria para trabajar. Prefieren esta ubicación a tener transportar el género desde los puntos de la plaza dada la restricción del tráfico rodado. Si bien, los comercios de la zona discrepan abiertamente. "Queremos que el mercado vuelva a la plaza". "Da mucha vida y eso para nuestros negocios es my importante", insisten. Sea como fuere, si no logran un consenso "en un año y medio el mercado habrá muerto" auguran los más pesimistas.