J. MORA. SÓLLER.
Los propietarios de la casa de Can Ganxo, que Demarcación de Costas prevé demoler hoy, intentaron ayer ´in extremis´ paralizar la ejecución de los trabajos mediante la presentación de varios recursos ante la autoridad judicial.
Uno de los propietarios de la casa, situada en la playa de Cala Tuent, interpuso un recurso ante la Fiscalía de Balears para denunciar el "elevado coste" del proyecto de demolición, que Costas cuantificó el año pasado en 300.000 euros. Este dinero será aportado primeramente por el organismo público, aunque posteriormente Costas exigirá su cobro a los propietarios del inmueble.
Además del recurso presentado al fiscal, los propietarios presentaron otro ante los juzgados de Inca solicitando la suspensión cautelar de los trabajos de demolición. En este recurso solicitan, además, que se revise el caso, ya que denuncian que "está repleto de irregularidades".
A pesar de la ofensiva judicial de los propietarios, Demarcación de Costas prevé a partir de hoy iniciar las obras de derribo del inmueble. Lo hará en aplicación de la Ley de Costas en tanto que la edificación está situada en la franja de protección marítimo–terrestre de la costa de Cala Tuent. El de mañana será el tercer intento de Costas de llevar a cabo la demolición en tanto que en las ocasiones anteriores los propietarios consiguieron obtener aplazamientos. La casa conocida como Can Ganxo fue construída durante los años treinta del siglo pasado a escasos metros del mar. A lo largo de los años fue cambiando de manos hasta que en los noventa pasó a los propietarios actuales que querían convertirla en un restaurante. El proyecto nunca llegó a cuajar debido a las trabas administrativas, por lo que desde hace años el edificio está cerrado a pesar de que fue sometido a una importante obra de restauración.
Desde hace unos años, los dueños batallan contra la orden de Costas que ordena su derribo. El expediente se inició a principios de esta década.