J. FRAU. INCA.
Tras cinco años de trabajos que parecían interminables, las obras de mercado cubierto de Inca han entrado en la fase final con la intención de que la nueva infraestructura pueda abrir de forma definitiva poco antes de la próxima campaña comercial de Navidad, según indicaron ayer fuentes del Ayuntamiento. Tanto el Consistorio inquer como la empresa que gestionará el mercado cubierto descartan totalmente que la instalación esté a punto antes del Dijous Bo del próximo 19 de noviembre, como era la intención municipal, debido al retraso acumulado en la fase final y a la gran cantidad de trabajo que todavía queda pendiente para culminar los acabados del interior del mercado.
En la planta baja del edificio ya se aprecian los 18 módulos de venta que dentro de unos meses exhibirán los productos a los consumidores. Numerosos obreros trabajan contra el tiempo tanto en la planta baja como en los dos pisos superiores, incluido el tejado forrado con planchas de madera, para poner a punto la instalación.
La sustitución del antiguo mercado por un nuevo edificio de carácter más moderno ha provocado numerosos quebraderos de cabeza tanto al equipo de gobierno presidido por el ´popular´ Pere Rotger como a los vecinos y comerciantes del centro de Inca, hartos de ver como los perjuicios que provocan obras de esta envergadura tanto en el edificio del mercado como en su entorno se eternizaban sin una solución a la vista. De hecho, el retraso acumulado para la conclusión del edificio casi llega a los tres años. Estéticamente, el mercado provoca controversia.
A nivel político, es evidente que el proyecto, pensado para ser una de las grandes obras del PP, ha desgastado de forma importante al equipo de gobierno y ha resultado ser una mina para los partidos de la oposición por las numerosas irregularidades detectadas, como la invasión parcial de la calle Born de uno de los muros principales de la infraestructura o el sobrecoste del proyecto. A principios de año, el Ayuntamiento rescindió el contrato con la constructora inicial, Dragados, por el retraso de las obras, y adjudicó de nuevo los trabajos a la UTE Melchor Mascaró y Man.