Cala rajada. consolidación de la muestra gastronómica que ayer celebró su octava edición
BIEL CAPÓ. CALA RAJADA.
Un año más, y van ocho, la Mostra de la Llampuga ha batido un récord de afluencia. Miles y miles de personas, llegadas desde diferentes lugares de Mallorca, acudieron ayer hasta Cala Rajada para poder degustar más de veinte delicatessen culinarias elaboradas con este tradicional pescado.
Al acto asistieron el presidente del Govern, Francesc Antich, la consellera de Agricultura, Mercè Amer, y la presidenta del Consell de Mallorca, Francina Armengol, entre otras autoridades.
A las once en punto de la mañana, Amer, junto con el patrón mayor de la cofradía de pescadores de Cala Rajada, Juan Ramón Esteva, dieron por inaugurada la muestra, aunque las puertas no se abrieron al público hasta una hora después.
Según las previsiones
Las previsiones de la organización eran optimistas y se esperaba que se despachasen alrededor de 1.400 raciones por puesto, entre la jornada de mañana y tarde. Pero tanta fue la afluencia que el goteo de gente hizo que algunos de los tenderetes no volvieran a abrir por la tarde al quedarse sin existencias.
En el menú no faltaron ni las tradicionales recetas, como la llampuga amb prebes o la llampuga escabetxada, ni novedosas composiciones gastronómicas de enorme calidad creativa. Los siete puestos de la cofradía de pescadores no pararon de servir arroces y fideuà de llampuga, siendo éste el plato más demandado de todos.
El hecho que de cada año se sirvan muchos platos de arroz y fideuá provocaba que dos personas de la cofradía estuvieran dedicadas a la limpieza del menaje. Este año el ingenio de los pescadores les ha llevado a elaborar su propia máquina lava-paelleras, que estrenaron para el evento con muy buenos resultados.
El mérito radica en que se trata de un artilugio de propia invención y construcción, aprovechando materiales reciclados, tales como un tanque de gasóleo, o un motor desechado de lavavajillas profesional. Todo ello bien acoplado, les facilitó el trabajo más ingrato y pesado de la cocina.
Finalmente, en el cómputo global de la jornada la organización fue certera en sus cálculos y se consumieron efectivamente las tres toneladas de llampuga que estaban preparadas para el evento, más de 30.000 raciones, informaron los organizadores.
Muchos de los asistentes aprovecharon el fin de semana de puente para quedarse hasta altas horas de la noche, mientras se ofrecían actuaciones musicales y fuegos artificiales como colofón y preludio ya a la próxima edición.