Reportaje. Marratxí. Relevo en el PP Balear
M. BOSCH / M. CAÑELLAS. MARRATXÍ.
José Ramón Bauzá se ha convertido en la baza del PP para recomponer la imagen del partido. Con su gestión en Marratxí ha sabido ganarse la confianza de su partido y de los ciudadanos, quienes lo bautizaron alcalde en las urnas. En el anterior mandato ostentó este cargo durante los dos últimos años de legislatura, en virtud del pacto rubricado con IDMA (Independents de Marratxí). Fue el primer gran salto de su carrera. En 2007 consiguió la mayoría absoluta para gobernar en el municipio. Era la consolidación de una labor política, que ahora se consagra como sucesor de Rosa Estaràs, y que lo encumbra a lo más alto del partido popular autonómico.
Su actuación política a lo largo de estos años ha sido un fiel recuerdo de la legislatura de Jaume Matas: creación de infraestructuras. Con ello ha llenado el vacío de servicios derivado de las peculiaridades del municipio; una localidad de vasta extensión con poblaciones dispersas. Educación, servicios sociales y deportivos han centrado buena parte de su labor. Se han construido dos nuevos colegios –uno en ses Cases Noves y otro en Nova Cabana-Son Macià–, un centro de día para mayores y un parque terapéutico, y se ha dotado de servicios básicos a numerosos núcleos. A ellos se suman las mejoras en campos de fútbol y la instalación de infraestructuras deportivas prefabricadas. En el tintero aún resta la ejecución del macro proyecto de la casa consistorial en sa Cabaneta, así como el prometido centro de día de Pòrtol, mermados por la falta de financiación.
Fiel a las ideas de partido, se le puede considerar un político de centro derecha. "El concepto está en la cohesión, integración de ideas y unificación de posiciones", respondió al ser preguntado en una entrevista a DIARIO de MALLORCA por su postura entre las dos vertientes de la derecha en Balears: Pere Rotger y Carlos Delgado. Prueba de ello fue la imposición del bilingüismo en comunicados y en la revista municipal "Terra de Fang", que anteriormente se editaba en catalán.
La crisis económica truncó su línea de actuación. José Ramón Bauzá impulsó un plan de austeridad en sueldos, gasto corriente y redujo la presión fiscal, unas directrices que posteriormente seguirían muchos de sus homólogos de la isla. Con anterioridad una de sus primeras actuaciones había sido el aumento de las retribuciones municipales. Él un 26% y los cuatro regidores con dedicación exclusiva –Margalida García, Sebastià Frau, Joan Coll y Bartomeu Oliver, al que confió plenamente la gestión económica– un 11%.
El bajón constructivo ha sido uno de los principales detonantes de la desaceleración financiera de Marratxí, una localidad de clase media alta que ha basado en el ladrillo buena parte de sus ingresos. Bauzá auspició la recalificación de una controvertida fase de la urbanización de Es Caülls, dando continuidad a la línea urbanística que ha marcado el municipio.
Alternativas
La búsqueda de fórmulas alternativas ha propiciado la introducción de nuevas iniciativas en el sector empresarial y comercial. La recepción del polígono de Can Rubiol fue considerado un hecho histórico, y marcó un antes y un después en el sector. Otras no han corrido tanta suerte. La puesta en funcionamiento del mercadillo de sa Cabaneta ha levantado controversia social. Aún así, José Ramón Bauzá ha sabido manejar y acallar las protestas vecinales que han ido surgiendo en el camino, dando muestra de su control, el mismo que impera en el Ayuntamiento desde que se hiciera con la mayoría y que progresivamente lo hermetizó. Su imagen se aleja quizás de la de otros alcaldes de peso como los de Inca o Llucmajor, más accesibles, acercándolo a los modos de Carlos Delgado, del que ha tomado su política de embellecimiento y cuidado viario del municipio. La cultura ha sido otra de sus apuestas, introduciendo novedades en la Fira del Fang y aplicando nuevas propuestas para lanzar la actividad en la localidad.
Gobierna tranquilo y sin obstáculos políticos ni sociales gracias a la mayoría que ostenta y la idiosincrasia de la localidad, un pueblo dormitorio muy disgregado y que escapa a las problemáticas sociales. Su oratoria es una de sus mejores facetas para dominar las situaciones y las sesiones plenarias con una oposición con la que siempre ha sido condescendiente en las intervenciones.
Ahora se ha convertido en la nueva apuesta del PP. Por delante le queda una ardua tarea, restaurar un partido sesgado por las desavenencias y los escándalos de corrupción.