B. C. / T. O. / M. C. CALA MILLOR.
La polémica instalación de una torre de veinticinco metros de altura en el Área Natural de Especial Interés (ANEI) de la montaña de na Penyal de Cala Millor está desencadenando las reacciones de diferentes sectores sociales. La mayoría de vecinos consultados en la jornada de ayer por este periódico cuestionaron el impacto de la estructura que debe acoger un radar para el control de embarcaciones que puedan transportar drogas o detectar la llegada de pateras.
Asimismo, muchos ciudadanos expresan sus dudas sobre la eficacia que tendrá este servicio cuando entre en funcionamiento. También hay quienes muestran su indiferencia sobre este asunto y quienes no tienen nada que objetar a esta iniciativa del Gobierno central "puesto que cualquier medida para garantizar la seguridad es buena".
La consellera insular de Territorio, Maria Lluïsa Dubón, explicó ayer tras la Comisión Insular de Patrimonio y Urbanismo que toda vez que su departamento tuvo conocimiento de las intenciones del ministerio de Interior, remitió un informe para detallar los pormenores de la instalación. En ella el Consell les informaba de que si se trataba de un proyecto de interés nacional, en materia de seguridad, no requería el permiso de la institución insular. La respuesta nunca llegó a Territorio. Según la consellera el mutismo gubernamental da a entender que el Ministerio lo consideró como tal, aunque no haya ninguna manifestación.
El Bloc mostró su sorpresa ante la falta de información de las administraciones.
Cabe señalar que estos días las obras están paralizadas. Cualquier excursionista puede observar material esparcido y la inexistencia de un cierre especial que evite robos o que alguien pueda incluso trepar.
El alcalde del municipio de Sant Llorenç, Mateu Puigròs, habló con el delegado del Gobierno, Ramon Socías, y sigue pendiente de próximas informaciones.