T.OBRADOR/B.CAPÓ. CALA RAJADA.
El turismo también tiene su cara negativa. Según revela la Asociación hotelera Cales de Capdepera, presidida por Joan Massanet, esta temporada alta 33 clientes han sido expulsados "por mal comportamiento". Los motivos principales han sido borracheras, rotura de mobiliario o provocar excesivo ruido. Massanet señala que dichas expulsiones no han resultado conflictivas, y los clientes instados a salir de establecimientos, o a pagar determinadas cantidades económicas por los daños causados, no han puesto objeción.
La asociación hotelera suma 17.200 plazas turísticas, 72 establecimientos y 2.600 empleados. Con el deseo de mejorar la calidad del servicio, conseguir una óptima profesionalización y beneficiar a los distintos sectores vinculados al turismo, Massanet admite que en Cala Rajada los hoteleros se encuentran con el problema de que "no se aplican todas las normativas que debieran". En este sentido, Massanet considera que los hoteleros hacen lo posible por procurar el orden en sus respectivos recintos, si bien la Sala tendría que mostrar una mayor implicación sobre todo en lo referente a la calle, y con una buena coordinación de la Policía Local tendría que hacer cumplir normas como la ordenanza del botellón aprobada en 2008.
Un considerable número de vecinos y empresarios se han quejado esta temporada de que la ordenanza del botellón no ha sido respetada: se ha comprobado un gran consumo de alcochol en plena vía, micciones y grave acumulación de residuos. Por todo ello, la Asociación hotelera Cales de Capdepera reclama "más vigilancia policial".
Los hoteleros reconocen que la oferta de ocio nocturno de Cala Rajada es uno de los atractivos de la zona. Según Massanet, bastantes personas que vienen motivadas por la marcha se alojan en hoteles de cuatro y cinco estrellas.
En un encuentro informativo con los medios de comunicación, Massanet, acompañado por otros componentes de la directiva de la asociación, como Biel Gamundí, Biel Flaquer y Toni Castillo, comentó el hecho de que muchos alemanes que en su país sienten un mayor control policial, manifestando en consecuancia más civismo, luego en Cala Rajada se encuentran "que prácticamente pueden hacer lo que quieren, sin problema alguno... y esto debería corregirse rápidamente".
La asociación insiste en su petición de que el Consistorio "tiene que involucrarse y aplicar las normativas". Los hoteleros aseguran que ellos se esfuerzan al máximo, "puesto que el turismo de calidad se hace entre todos".