S. SANSÓ / R. F. MANACOR.
Antoni Alorda, diputado del Bloc en el Parlament, advirtió ayer que "sólo una gran manifestación de 15.000 personas o un terremoto podrían parar el actual proyecto del tren-tram". Lo hizo acompañado de los representantes del partido en Manacor, Sebastià Gayà, Joan Llodrà y Andreu Pasqual, quienes no desaprovecharon la ocasión para criticar los intereses de "desestabilización política" tanto de UM como del PP, "que mantienen un conflicto entre ellos".
Respecto al planteamiento de la portavoz de UM y líder de ALM en Manacor Catalina Julve, de someter a referéndum la decisión del trazado del tren-tram si no hay una solución en treinta días, el Bloc expresó su tranquilidad: "De producirse finalmente estamos seguros que lo ganaríamos, de hecho creemos en la participación ciudadana".
Por otro lado, el conseller de Movilidad, Gabriel Vicens (Bloc), señaló que tanto redireccionar el recorrido ferroviario por las afueras de la ciudad o no construir una vía que una la actual estación con el comienzo del trazado hasta Artà, sería un "auténtico disparate", así como la alternativa de soterrarlo bajo el Paseo del Ferrocarril: "Hasta el día de hoy no he visto ningún tranvía bajo tierra".
Además, la representación manacorina de la coalición quiso dejar claro que la tramitación del proyecto sigue su curso y "ni se ha paralizado ni retrasado en ningún momento", dijo Gayà, ya que se prevé que durante el mes de octubre se cierre definitivamente el convenio ferroviario con la administración estatal: "De no hacerlo durante esas fechas sería perder casi definitivamente una oportunidad única".
Joan Llodrà, representante de Esquerra, aludió a los intereses internos que han llevado al nuevo desencuentro entre en el seno del pacto balear: "Cuando presentamos nuestras alegaciones contra el nuevo Plan de Carreteras del Consell, integrado por miembros de UM que están a punto de entrar en prisión, sabíamos que pondrían obstáculos al tren-tram".