Pujada a Lluc. Seguimiento a unos jóvenes de campos que salieron a las 19,30 horas del sábado
T. OBRADOR. CAMPOS/LLUC.
El grupo de jóvenes está integrado por Joan Miquel Puigserver, Maria Magdalena Juan, Maria Huguet, Damià Obrador, Maria Neus Ballester, Miquel Àngel Adrover y Ramon Juan. Forman parte de la nutrida expedición de Campos que participa en la XXX Pujada a Lluc a peu de la Part Forana. En el tramo culminante de la excursión de más de 60 kilómetros, el agotamiento es ya mayúsculo y, por eso, deciden consensuar el final de la experiencia: el conjunto se desune y cada uno llegará a su ritmo. Sin ningún tipo de problema ni discusión. Finalmente, Joan, Maria Magdalena, Damià, Maries, Miquel Àngel y Ramon entran a meta, al corazón de la Serra de Tramuntana, entre las 7,30 y las 7,50 horas de la mañana. Durante el trayecto nadie abandonó ni subió un rato en un vehículo de apoyo de la organización. Un éxito.
Los rostros son de felicidad, pero también de notable cansancio. Pies, caderas y músculos se resienten de tanto andar. "Más que una caminata esto es una prueba de resistencia", reconoce la mayoría. Por ello, no se atreven a confirmar si repetirán en 2010. "Hemos cumplido, pero esto merece mucho respeto".
Salieron el sábado sobre las 19,30 horas desde el Bar Campos, donde en esta edición se celebró un emotivo homenaje a Miquel Ballester (fallecido en marzo), vecino muy conocido e implicado en esta peculiar convocatoria. El grupo de jóvenes anotó la hora de paso en diferentes pueblos. A las 21,15 horas se alcanzó Porreres; a las 23,21, Montuïri; a las 1,23, Sineu; a las 3,49, Inca; a las 5,17, Caimari, y entre las 7,30 y 7,50, Lluc. En las dos semanas anteriores entrenaron, caminando una media de dos horas diarias.
El día clave fue realmente entretenido. En Porreres la expedición cenó a base de pa amb oli con queso o jamón york, coca y fruta. En Sineu, Laccao, café y ensaimada. En Inca hubo encuentro con los campaners desplazados en autocar para recorrer la corta, pero también emblemática, ruta. En Lluc, chocolate caliente y Donuts.
En el itinerario de más de sesenta kilómetros se habló de múltiples temas y se interpretaron canciones de La Oreja de Van Gogh y Ossifar. También se contaron chistes, "para hacer más amena la cosa".
La carretera más difícil, la de Sineu a Inca: "¡Esas luces son Inca! Ya estamos cerca... o no". Y es que hay dos rectas larguísimas. La parte final de acceso a Lluc, desde la gasolinera, también revienta a la gente: "Es hacia abajo y hay que frenar los pies... ¡pero falta muy poco!"