S. SANSÓ. VILAFRANCA.
La popuar Revolta, el acto final de las Festes de la Beata de Vilafranca, que se celebra desde 1990, no decepcionó. Congregó a más de medio millar de vecinos y curiosos desde las tres de la madrugada, justo después de los fuegos artificiales, hasta el amanecer.
La comitiva festiva partió del bar de Cas Senyoret en la antigua carretera de Palma, donde se procedió a la lectura del pregón, previa a las novedades de este año. La más destacada fue la parodia de los cossiers de los municipios vecinos de Algaida y Montuïri. El grupo en cuestión, bautizado para la ocasión como los Cossiolers, bailó con los colores blanco y verde de la bandera vilafranquera y con tiestos en sus cabezas como adorno. En medio de los danzarines se situó la dama, quien regadera en mano, fagocitó a los malos espíritus y a la figura del dimoni.
Además de ello, no faltaron los caparrots, entre los que sobresalió la nueva figura del abuelo de la Coca-cola, l´amo en Pep de Son Bats, ni tampoco el camión repleto de agua, que se encargó de refrescar el ambiente siguiendo las calles cercanas al Ayuntamiento.