I. M. PALMA.
El equipo de gobierno del ayuntamiento de Puigpunyent tiene previsto aprobar hoy en pleno una ordenanza reguladora de convivencia, defensa y protección animal en el entorno humano. La nueva normativa, que fija toda una serie de obligaciones para los propietarios de animales domésticos, establece multas de entre 60 y 15.000 euros.
El alcalde de Puigpunyent, Joan Ferrà (PSOE), justificó ayer la necesidad de la ordenanza por el incremento que ha habido en los últimos años en el número de animales de compañía. Un fenómeno que, recuerda, ha llevado aparejado por ejemplo problemas de civismo como el incremento de los excrementos en la vía pública.
Este tipo de acciones se castigarán a partir de ahora con 60 euros al ser considerada una infracción leve.
90 euros por el microchip
Las multas ascenderán a 90 euros cuando los perros no lleven el correspondiente microchip de identificación. Será obligatorio también que el propietario de una mascota garantice un mínimo de espacio de 50 metros cuadrados para su animal cuando lo aloje en una dependencia anexa a la casa.
La cuantía de las sanciones se incrementa si se tiene un perro potencialmente peligroso sin registrar en el correspondiente censo (240 euros) o si no se le vacuna ni se le practican los pertinentes tratamientos sanitarios (310 euros).
Por otro lado, reciben la consideración de infracciones graves situaciones como el abandono reiterado de animales y su uso en todo tipo de fiestas en que puedan ser "objeto de daño, sufrimiento físico o psíquico, maltratos o burlas", según reza la nueva norma.
Igualmente se castigará la "esterilización, la práctica de mutilaciones innecesarias, las agresiones físicas o psíquicas de cualquier tipo, así como el sacrificio de animales sin control facultativo".
El objetivo último de la ordenanza, como argumento en su exposición de motivos, consiste en concienciar a la sociedad de que "tener un animal significa aceptar una responsabilidad hacia un ser vivo que dependerá de nosotros durante un largo periodo de nuestra vida".