PEP CÓRCOLES. INCA.
La ciudad de Inca vivió ayer una manifestación popular. No se había vivido una convocatoria similar en la capital del Raiguer desde la marcha solidaria que se celebró para rechazar los atentados del 11 de marzo de 2007 en los trenes de Madrid. Según algunos de los organizadores fueron unas 1.000 personas. No obstante, la policía local estimó que eran unas 500.
La convocatoria se vistió de fiesta callejera pues contó con la participación de una charanga que actuó en la plaza de España y la calle Major desde antes de las 20 horas.
El acto reivindicativo se llevo a cabo en la calle peatonal Miquel Duran. Ésta se encuentra situada junto a las obras del nuevo mercado. Precisamente la polémica existente con este proyecto fue el detonante de la manifestación, aunque se agregaron otras reivindicaciones a la misma.
Los convocantes reclamaron "un cambio en la gestión municipal" y así lo proclamaron desde el escenario instalado en la calle. Los jóvenes Biel Frontera y Mari Carmen Oces leyeron el manifiesto.
Frontera comenzó su plática anunciando que "es imprescindible que los gobernantes escuchen al pueblo. Hoy estamos aquí para hacernos oir y porque tenemos un profundo malestar pues no nos escuchan". El ponente insistió en la necesidad de "programar mejor las obras públicas y que acaben en el plazo previsto", dijo. Donde consiguió aplausos unánimes fue al reivindicar "una solución definitiva al mercado". Frontera gritó: "¡Derriben el muro de la calle Born que no gusta a nadie!", lo que enardeció a los congregados.
Oces reclamó una gestión "clara y pulcra con el dinero de todos". Los congregados respondieron coreando "Moët Chandon", en referencia a la reciente polémica por los gastos del equipo de gobierno en comidas. Oces siguió diciendo: "Queremos un control exhaustivo del gasto". También reclamó "políticas activas para la juventud".