FESTES DE SANT ANTONI 2009. el pueblo de montuïri celebra una singular resurrección
BIEL GOMILA. MONTUÏRI.
Bartomeu Gomila Pujol, el bandejat capturado por la justicia el 15 de septiembre de 1666, fue regenerado por sus secuaces por medio de un acto satánico. Volvió a Montuïri, ejecutó su venganza e ´incendió´ el pueblo en la noche de ayer, en el marco de un mágico espectáculo de expectación, colorido, silencio y jolgorio, fuego, luces y tinieblas, mitos y leyendas, invocaciones satánicas y música fúnebre.
Cuarenta miembros del nuevo grupo de dimonis s´Esbart den Moiana -que se presentó ante sus vecinos- y de la Montucada representaron la Ressurrecció den Moiana en la plaza Major. Realizaron un correfoc con el ánimo de potenciar las fiestas de Sant Antoni y que concluyó en la plaza Es Dau, punto final del recorrido, donde los diablos prendieron fuego al fogueró. Hubo torrada, ballada con Abeniara y combat de picat entre los glosadors Blai Salom, de s´Alqueria Blanca, y Macià Ferrer Noto, de Montuïri.
Con las luces apagadas de las calles de medio casco urbano, una música tenebrosa sonó por los altavoces, a las ocho de la tarde. Una voz en off introdujo la historia de la representación de la Ressurreció den Moiana: "En Mallorca, hace muchos y muchos años, cuando nada estaba hecho, cuando todo el mundo quería mandar, cuando la sangre corría en vano, cuando el mal se apoderaba de las vidas y de la gente... un malvado, un hombre, un ser, un bandolero... tenía a la gente aterrorizada. Con su banda asaltaba diligencias, cortaba el cuello a personas y se burlaba de Montuïri. Orgullosa de su captura, la población exhibió su cuerpo por toda la villa, desde el Molí den Gospet hasta sa Rota y desde el Molinar hasta el Campanar des Moros para mostrar a todo el mundo que habían acabado con el bandolero. Después, en la plaza Major, le cortaron las orejas, fue descuartizado y exhibido durante dos días. El Demonio, encarnado en forma de una majestuosa lechuza blanca, no dejaba que nadie se acercara a su cuerpo sin vida. El pueblo enterró sus miembros en diferentes puntos del término... ¡Este bandolero era Moiana!...".
Según la historia y la leyenda, cometió más de veinte crímenes, violó a muchas mujeres y desafió públicamente al virrey.
Tras la introducción, y con las luces que permanecían apagadas, tres componentes de la Montucada hicieron sonar, a ritmo de tambor, timbales y campanas, una música tétrica. Desde una cueva construida con ramas de acebuche, ubicada en un rincón de es Graons, surgió un dimoni con una antorcha. Era uno de los bandoleros aniquilados y que se habían convertido en moradores del infierno. Buscó entre piedras y tierra, una pierna, el primer resto del cuerpo de su líder. En este momento, la música indicó el hallazgo e, inmediatamente, desde la rectoría, apareció otro dimoni-bandejat, que también portaba su antorcha encendida. Cerca de Can Pieres, halló un brazo. Sucesivamente fueron saliendo otros tres seres de Lucifer quienes también desenterraron la otra pierna, el otro brazo y la cabeza. Se depositaron las partes del cuerpo de Moiana sobre el altar colocado frente a la casa consistorial. La colla capturó entre el público a una persona cuyo corazón sirviera para dar vida a los fragmentos corporales. Los dimonis se arrodillaron, hicieron reverencias y entre efectos pirotécnicos salió el bandolero resucitado, vestido de blanco y portando dos arcabuces: "¡Ya estoy aquí!".