caso caballistas. la versión de los funcionarios niega que sirviese para acoger una sede social
I. MOURE / J. FRAU. PALMA.
Los dos técnicos del servicio de disciplina urbanística del Consell de Mallorca que inspeccionaron en 2005 la finca del ex alcalde de ses Salines Sebastià Vidal declararon ayer que una de las edificaciones que había en los terrenos tenía la "tipología" de una casa, al disponer, según manifestaron, de cocina, baños, dormitorios, una antena de televisión y un aparato de aire acondicionado, entre otros elementos propios de una unidad residencial.
Ambos funcionarios comparecieron como testigos en la segunda jornada del juicio del denominado caso Caballistas, que juzga un presunto fraude para legalizar unas edificaciones de Vidal en suelo rústico haciéndola pasar por sede de la Agrupación de Caballistas de Ses Salines. Doce altos cargos del PP y dos funcionarios están acusados de un delito de falsedad documental por este motivo.
Los técnicos Adriana Pousa y Pedro Trobat detallaron que el 3 y el 5 de agosto de 2005 hicieron dos visitas a la parcela número 21 del polígono 9 de ses Salines, para verificar si tenía las características de un club social o de una vivienda, después de que se hubiese presentado un recurso contra la declaración de interés general -autorización que legalizaba las edificaciones en suelo rústico.
El primer día que fueron a la finca sólo pudieron verla desde fuera, pero, como declaró Trobat, ya se dieron cuenta de que dentro había dos edificaciones, una de las cuales "daba la sensación de ser una vivienda", mientras que la otra construcción "era una especie de nave agrícola".
Aspecto residencial
De acuerdo a su relato de los hechos, cuando accedieron al interior de la propiedad, observaron que en la primera planta de la edificación principal había un porche, una sala comedor, una cocina, un baño y dos dormitorios. Eso sí, excepto en la cocina, no había ningún tipo de mueble.
Según indicó Adriana Pousa, en la segunda planta, había una sala y un aseo, mientras que en el sótano se situaban la lavadora y la secadora. "Los azulejos y las pinturas eran propios de una vivienda", manifestó.
La defensa de Sebastià Vidal se centró en destacar que existía en aquel entonces un proyecto básico para habilitar un centro hípico en esa edificación y, en este sentido, agregó que había "60 partidas de reforma en el edificio central para transformarlo en una sede".
Trobat aseguró que, para conseguir que aquella construcción sirviese a tal fin, habría sido necesaria una "nueva redistribución interior".