Navidad

La Industrial rinde homenaje a los carpinteros

La tradicional juguetería vuelve a sorprender con su escaparate realizado artesanalmente

08.12.2017 | 18:18
La Industrial rinde homenaje a los carpinteros
La Industrial rinde homenaje a los carpinteros

La vitrina navideña más famosa de Ciutat se centra este año en un oficio donde el sinfín y las sierras son las herramientas básicas. Su recreación en miniatura tocará la fibra sensible de más de un profesional de la madera

El escaparate de la tradicional juguetería La Industrial tocará este año la fibra sensible de los carpinteros que visiten el Pas d'en Quint. Le ocurrió ayer al jubilado Juan Rodríguez, que pasaba por allí casualmente y se topó con la vitrina navideña más famosa de Ciutat. "Qué maravilla, qué real, con las herramientas y el sinfín, tan bien logrado". Las hermanas Neus y Concepció Aguiló se han superado una vez más, aunque el mayor mérito corresponde en esta ocasión a Pedro Fernández, ya que "el tema fue idea suya y es quien más se lo ha currado", dice Neus, su mujer.

Prácticamente todas las piezas están hechas a mano, como las sierras, los martillos, los gatos, los formones, la escuadra, las mesas, los estantes, las persianas y hasta el calendario, que señala 1957. "Muchas veces nos inspiramos en otras épocas porque a la gente le gusta lo antiguo y porque tiene más encanto", cuenta Neus. Las protagonistas son habitualmente las muñecas Mariquita Pérez, pero ahora no aparecen mujeres, sino Juanitos Pérez, ya que en los años 50 no había carpinteras.

Tras el escaparate montado el miércoles, hay dos meses de duro trabajo todos los fines de semana y hasta altas horas de la noche los días laborables. Toda la familia colabora –la madre se encarga de hacer la ropa– y se documentan por internet, con fotos e incluso visitando más de una carpintería para comprobar que los objetos se parecen a los de antaño y coger ideas. Pedro trabajó de joven en una carpintería, por lo que "algo ha quedado", y le hacía ilusión plasmar este oficio en la vitrina de La Industrial.

Para nutrirla de material, aprovechan todo lo imaginable, como cintas de plástico convertidas en sierras, maderas viejas de obra transformadas en mesas, un bote de cobre prestado por una carnicería o una rueda de un coche de juguete para crear el sinfín. Y no desperdician elementos de otros escaparates, como la sobrasada y el botifarró de aquel año en que recrearon unas típicas matances. El legado de Pau Aguiló está a buen recaudo con los herederos de la emblemática juguetería.

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