Impuesto turístico

Noguera exige tres millones de la ecotasa para Bellver y El Temple

Cort presentará ambos proyectos de rehabilitación para que sean financiados por el impuesto del Govern - El alcalde no aceptará un 'no' porque el dinero del turismo "debe revertir en Palma"

05.08.2017 | 01:49
Las Torres del Temple conservan los pocos vestigios de la época islámica y medieval de Ciutat.

Dinero para Bellver y El Temple. Es lo que exige Cort al Govern de los beneficios de la tasa turística. Y el alcalde, Antoni Noguera, no aceptará un 'no' por respuesta. Lo dijo ayer durante el anuncio de los dos proyectos de rehabilitación que el consistorio presentará al llamado Plan Anual de Impulso del Turismo Sostenible para 2017, es decir, el que reparte los fondos de la antiguamente conocida como ecotasa. El Ayuntamiento quiere tres millones para finalizar la reforma de lo que queda de la antigua Almudaina de Gumara y concluir el camino perimetral del bosque de Bellver.

El primer proyecto tiene como objetivo convertirse en parte del Museo de Historia de la ciudad, en concreto de la época islámica y medieval; y el segundo pretende culminar el recorrido que rodea el pulmón verde de Palma con el fin de reducir la presión humana, que está degradando velozmente la zona verde. Son dos iniciativas clave del Modelo de Ciudad que impulsa el equipo del Pacto en Cort, que no quiere que se repita el jarro de agua fría que recibió del Govern el año pasado a cuenta del impuesto turístico.

Ni un euro en 2016


El consistorio pidió en 2016 cerca de 14 millones para ejecutar 14 proyectos y no recibió ni un euro. Por este motivo, ahora apuesta a caballo ganador y se centra en dos propuestas cuyos presupuestos son casi un 80% menos del dinero solicitado al Govern en la primera convocatoria del plan. Noguera reconoció que "el reparto del año pasado no fue bueno, pese a que es de sentido común que donde vive la mitad de la población y es la ciudad más turística cuente con un porcentaje del impuesto". De ahí que afirmase contundente que "nadie entendería que [los dos proyectos] no fuesen pagados por el Govern".

"Palma es la puerta de entrada de la gran mayoría de los turistas que llegan a Mallorca. Tenemos el puerto, el aeropuerto, el alquiler vacacional, la planta hotelera. La ciudad soporta la huella turística, por lo que es importante disponer de este tipo de tasa, sobre todo para ayudar a revertir la huella y que sirva para ejecutar proyectos beneficiosos para el ciudadano", como afirmó el alcalde. Por ello reclamó "corresponsabilidad" al Govern balear para que "esta vez las propuestas de Palma tengan la ayuda" del impuesto turístico.

La rehabilitación de las Torres del Temple, que fue presentada al primer plan de financiación, ya tiene un proyecto arquitectónico de Elías Torres y Martínez Lapeña, los autores de la recuperación del cercano Baluard del Príncep. La antigua Almudaina de Gumara fue adquirida por el consistorio hace una década y, según Antoni Noguera, será uno de los "puntos negros culturales que tenemos que se rehabilitarán, al igual que las Cases de Son Ametler y Can Ribas, para los que hay dinero de la Ley de Capitalidad".

La directora general de Cultura, Francesca Niell, concretó que se ha pedido al Govern 2,1 millones de euros para concluir la reforma de este Bien de Interés Cultural del barrio de la Calatrava. Para ello se necesitan 1,5 millones, mientras que el dinero restante se destinará a convertirlo en Museo de Historia, en red con el castillo de Bellver y Can Balaguer, que se abrirá a finales de año. Las Torres del Temple conservan "los pocos vestigios conocidos de la época islámica y cristiana medieval de Palma", por lo que el proyecto de museización se centrará en este periodo histórico.

En cuanto al bosque de Bellver, el regidor de Parques y Jardines, Rodrigo Romero, informó de que el presupuesto para terminar de delimitar y restaurar el camino perimetral –aún quedan tres fases de cinco–, así como señalizar los espacios de uso público y hacer una campaña de concienciación para cuidar el entorno, asciende a unos 904.000 euros. Destacó la importancia de este proyecto para evitar que prosiga la degradación existente (un 14% según el plan de usos elaborado en 2016), que "puede llegar al 40% en 30 años si no se hace nada".

Romero señaló que la presión humana sobre áreas vegetadas del bosque no es solo residencial, ya que en verano se incrementa por la presencia de numerosos turistas que se adentran en estas zonas para comerse un bocadillo después de visitar el castillo, "un hecho que debe frenarse".

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