09 de febrero de 2017
09.02.2017

Una trabajadora de Roig confirmó que se estaban inflando las facturas

La empresa municipal abonó dos veces los trabajos de control de legionela de las piscinas de Palma

09.02.2017 | 02:35

­Una empleada de la empresa Roig, que fue despedida, confirmó a la Policía que era práctica habitual que se cobraran horas de más al IME de los trabajadores asignados a las instalaciones deportivas. También confirmó que se inflaban las facturas de los productos que se utilizaban en las tareas de mantenimiento de dichas áreas municipales.

Ni el propietario, ni el gerente de la empresa Roig, que fueron detenidos por orden del juez, reconocieron en su declaración la sobrefacturación, no solo de las horas de los empleados, sino tampoco de los productos. Sin embargo, según una auditoría que ordenó la actual gerencia del IME, las facturas se inflaban una media de un 50% con respecto al precio de mercado, aunque han detectado alguna en que dicho incremento alcanza el 174%.

Los hechos que está investigando el juez Penalva y el fiscal Subirán los denunció el actual gerente del IME. Este responsable descubrió el desorbitado incremento de los precios de algunas facturas que se pagaban. Lo comunicó a Alberto Serna, funcionario responsable del área de mantenimiento, que le dijo que no era necesario que en los albaranes aparecieran señalados los precios de los productos que se servían.

Otra de las irregularidades que detectó el actual gerente, que fueron puestas en conocimiento del juez, es que el pliego de contrato de mantenimiento especificaba que la empresa Roig se tenía que encargar de la labor de limpieza y desinfección de la legionella de las piscinas de Palma. El IME realizó el correspondiente pago por este trabajo a Roig. Sin embargo, esta tarea la realizó otra empresa, con un coste de 55.000 euros, cuya factura fue aprobada y pagada. Ello motivó que el Ayuntamiento de Palma abonara dos veces por el mismo trabajo.

El gerente decidió paralizar los pagos a la empresa Roig. Esta decisión tuvo una respuesta inmediata. El gerente de la empresa de instalaciones pidió una reunión urgente, porque el capataz no quería firmar las facturas. En este encuentro se le comunicó que se había comprobado que no se estaba cumpliendo con lo estipulado en el contrato. La réplica del directivo de Roig fue proponerle, "en tono de risa y con sarcasmo", que le sancionara, entre otras cosas, porque en los pliegos del contrato, la multa prevista era de 500 euros. Dichos pliegos fueron elaborados por Serna. El gerente ha denunciado que ha sufrido presiones por algunos trabajadores municipales. También fue advertido, por otro testigo, que se comentaba que le estaban intentando implicar en alguna actuación delictiva para apartarle del cargo.

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