26 de agosto de 2016
26.08.2016
Una denuncia pasada

Investigan si policías locales de Palma realizaron actuaciones homófobas

Un detenido homosexual denunció que le obligaron a desnudarse y colocarse de cuclillas durante horas en el cuartel de Sant Ferran

26.08.2016 | 21:12
Los policías condujeron al detenido al cuartel de Sant Ferran donde le humillaron.

Los policías siguen cobrando

  • El juez informa al colegio de Médicos del facultativo que firmó bajas sin ver pacientes

    El juez remitió ayer un escrito al Colegio de Médicos de Balears, comunicando la condición de investigado del facultativo que ha firmado la mayoría de bajas laborales de los agentes de la Policía Local de Palma investigados por corrupción. El juez aceptó la propuesta del fiscal Miguel Ángel Subirán. Este médico es el autor de los certificados de incapacidad laboral transitoria que han presentado la mayoría de policías que fueron citados como imputados, o incluso fueron enviados a la cárcel.  La mayoría de certificados médicos estaban fechados o el mismo día de la detención de los policías o incluso cuando ya estaban en prisión. Además, el facultativo firmó estas bajas sin haber visto a sus pacientes, según él mismo reconoció cuando declaró ante el juez. Certificaba la baja laboral en base a la información que les facilitaba el familiar del policía, sin comprobar si los síntomas eran reales o ficticios.

Los investigadores que están intentando esclarecer la trama corrupta que salpica a la Policía Local de Palma sospechan que una serie de agentes, que están identificados, habrían llevado a cabo actos homófobos contra homosexuales. Por otro lado, el juez Manuel Penalva ha imputado (citado como investigados) a dos empresarios palmesanos sospechosos de pactar con la Patrulla Verde un trato de favor para sus locales.

Se está revisando el caso de una denuncia presentada hace unos cinco años, cuando no había una sola sospecha de actuaciones corruptas, de un homosexual que afirmó que fue humillado en el propio cuartel de San Fernando. Esta persona fue sorprendida dentro de un coche junto a otro hombre. El vehículo estaba detenido en un parking. Mientras la pareja estaba hablando en el vehículo, de pronto apareció una pareja de la Policía Local. Debido a que los cristales estaban humedecidos, desde dentro del coche no se podía apreciar que se trataba de funcionarios policiales. De hecho, inicialmente incluso se pensó que se trataba de dos ladrones que pretendían robar. Cuando abrieron la puerta la sorpresa fue que se trataba de dos policías locales uniformados que les obligaron a ambos a salir del coche. Solo uno de los dos homosexuales fue detenido. Fue el conductor, que se enfrentó a los agentes.

Uno de los policías siempre mantuvo su mano sobre el arma reglamentaria. Le acusaron de resistencia e intento de atropello, situación que no entendía el detenido por cuanto el coche había estado detenido casi toda la noche. El denunciante relacionó de inmediato su arresto con su condición de homosexual. Uno de los policías que practicó este arresto está implicado en la trama corrupta. De hecho, incluso ha estado dos veces en prisión por amenazas a testigos.

El detenido denunció que los agentes le maltrataron en las dependencias policiales. Afirmó que fue obligado a desnudarse y a colocarse en situación de cuclillas durante horas. Se le estuvo recordando constantemente su condición sexual.

Por la mañana, tras el cambió de turno, la ropa del detenido no apareció. Había desaparecido del propio cuartel. Un amigo tuvo que llevarle ropa al cuartel porque no podía ir al juzgado detenido.

El juez no adoptó ninguna medida cautelar contra el detenido, que quiso contar su desagradable odisea en el cuartel policial. Aunque suele ser habitual que un detenido denuncie episodios de brutalidad policial, en la mayoría de ocasiones suele ser mentira y no se inicia ninguna actuación. Sin embargo, en este caso el denunciante aportó muchos datos que justificaron el inicio de una investigación.

El denunciante, a día de hoy, sigue recordando los números profesionales de los dos policías que le detuvieron, sobre todo del más agresivo de los dos.

El caso llegó a juicio. El tribunal juzgó al denunciante y a los dos policías. El tribunal permitió que los dos funcionarios se sentarán en el banquillo uniformados y armados. El detenido, días antes del juicio, estuvo recibiendo llamadas telefónicas desde un número oculto. Eran diferentes voces masculinas. No pudo identificar ninguna voz. Sin embargo, el mensaje sí le quedó muy claro: que fuera alerta con lo que contaba. En el juicio no fue tan explícito como lo había sido en su denuncia. El tribunal dictó una sentencia absolutoria por falta de pruebas.

Los investigadores creen que, pese a que esta denuncia terminó en una sentencia absolutoria, no se trataría de un hecho aislado. Se sospecha que algunos policías habrían realizados actuaciones homófobas contra determinados grupos por su condición sexual, aunque las víctimas habrían decidido no denunciar para no enfrentarse al colectivo policial.

En otro orden de cosas, el magistrado Manuel Penalva ha decidido encausar a dos empresarios de Palma sospechosos de conchabarse con algunos integrantes de la Patrulla Verde para que no inspeccionaran sus locales.

Ambas personas son dos hermanos que ya estaban siendo investigados por otro juzgado de instrucción de Palma por supuesta explotación laboral y otros delitos. El juez también tiene previsto interrogar a ocho testigos, entre ellos varios agentes.

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