25 de junio de 2016
25.06.2016

Día de aventuras en el Parc de la Mar

La primera edición de la jornada familiar Esclataventura promocionó el deporte y las actividades lúdicas al aire libre

25.06.2016 | 12:26
Día de aventuras en el Parc de la Mar

Once de la mañana de un 24 de junio con temperaturas de agosto en el que los negocios cerraron y muchas familias pudieron disfrutar de un día de descanso. El Parc de la Mar se despierta a ritmo de Enrique Iglesias. "Si te vas, yo también me voy" y otros versos que no pasarán a los anales de la lírica suenan a todo trapo en un escenario lleno de atracciones para celebrar que el día de Sant Joan es fiesta en Palma.

Aunque las playas de la ciudad estaban bastante llenas por la mañana, otra actividad sirvió de alternativa para quienes no les apetecía acercarse a la costa. La bautizaron como Esclataventura, una jornada familiar en la que el deporte, las actividades de aventura y los juegos sirvieron para entretener a pequeños y mayores.

Dentro del primer programa de Fiestas de Verano que ha organizado el Ayuntamiento de Palma, Esclataventura era una propuesta para promocionar las actividades al aire libre. Cerca de una treintena de monitores de varios grupos de dinamización infantil se encargaron de vigilar las diferentes pruebas que se instalaron en el Parc de la Mar, desde sa Portella hasta la zona de juegos infantiles.

En el lago se colocaron cinco kayaks en los que cuatro personas podían remar al mismo tiempo por las aguas nada limpias del Parc de la Mar. "¿Y ahora qué tenemos que hacer?", preguntaba una madre. "¡Remar fuerte!", les respondía el monitor, Miquel Àngel Torrandell. Motos o coches a pedales también aguardaban a los pequeños que querían probarse en un circuito.

En la zona de juegos infantiles se concentraron la mayoría de las actividades. Las que tuvieron más éxito fueron las más aventureras. En el puente tibetano –con cuerdas entre dos árboles– o el rocódromo también se vieron colas. Entre las opciones más diferentes hubo balonmano para ciegos. Los niños cerraban los ojos para no hacer trampas, aunque algún pillo asomaba las pupilas de tanto en tanto y... "¡Goool!", gritaba el monitor.

Los talleres de circo y manualidades también estuvieron concurridos, aprovechando que estaban a la sombra. Circuitos de agilidad, baile o juegos gigantes completaron una jornada que se alargó hasta las siete de la tarde.

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